Más por menos, menos


Los que sumamos con dificultad, y de dividir ya ni hablamos, nos quedamos con una operación matemática de nuestros tiempos de malos estudiantes. Más por menos siempre es menos. No hay ninguna discusión y eso es aplicable a todos los órdenes de la vida. Por ejemplo, pretender hacer más cosas con menos dinero es una quimera porque siempre se hará menos.

Y sin embargo, la señora Gomendio, que es la secretaria de Estado de la cosa esa de la Educación, sigue erre que erre en que los recortes en pizarrillos, tizas, becas, profesores y libros no tienen por qué repercutir en la calidad educativa. Que es todo un descubrimiento para el mundo mundial, porque por este sistema siempre se puede gastar menos teniendo los mismos resultados. Y así podríamos construir un Mercedes por poco más de 500 euros y hacer una autovía de aquí a Pekín por un par de millones. Con el mismo resultado, según la señora Gomendio.

Defender irracionalidades conduce al ridículo. Si hablamos de que hay que rentabilizar la inversión, si hablamos de que hay que dedicar lo necesario, si hablamos de que hay que hacer una educación nueva, estaremos en el camino acertado. Pero obcecarse con reducir todo a que unos recortes salvajes no repercuten en el trabajo final es una simpleza propia de un iletrado.

Solo en una cosa la señora Gomendio tiene razón. Cuando denuncia la mediocridad matemática del país. No hay más que verla a ella. Tenía que saber que más por menos es siempre menos. Lo saben hasta los niños de chupete y babero.

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