La pitonisa del huevo negro de Pujol

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

10 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

De todo lo que leído sobre el denominado caso Pujol, lo que más me ha sorprendido es su sorprendente relación con la vidente Adelina. Es verdad que el expresidente nos ha engañado durante décadas, no sabemos si para proteger a sus hijos, y que el vengador Montoro lo ha convertido en un toro «embolao», pero creo que si queremos entender lo ocurrido en este asunto, debemos fijarnos en su vidente, una gallega emigrante que se ha ganado a pulso un lugar en la historia.

La adivina es una mujer de 77 años, que durante años vivió en Andorra, y que mantuvo con el expresidente una estrecha relación profesional. Este, satisfecho con los servicios de la pitonisa, le propuso estrechar todavía más su colaboración e incluso que se fuese a trabajar a Barcelona; allí la recomendó a su círculo más próximo y a hombres poderosos del mundo de la banca y los negocios. Adelina se convirtió así, no solo en una vidente convencional, sino en una influyente asesora política, a 300 euros por consulta.

No tengo interés en conocer el papel de la vidente en los negocios de la familia ni en saber si declaraba a Hacienda tan cuantiosos ingresos, lo que realmente me interesa es su método de trabajo. Según ha declarado Adelina, para sus predicciones utilizaba un huevo que bendecía y pasaba por diversas partes del cuerpo de Pujol, antes de pronunciar el conjuro «romero, romero, saca lo malo y deja lo bueno... Espíritu Santo... amén... Jesús». Después pasaba a la fase interpretativa vaciando en un recipiente el huevo y analizando su color; al parecer a Pujol siempre le salía negro. Vaya.