La pitonisa del huevo negro de Pujol


De todo lo que leído sobre el denominado caso Pujol, lo que más me ha sorprendido es su sorprendente relación con la vidente Adelina. Es verdad que el expresidente nos ha engañado durante décadas, no sabemos si para proteger a sus hijos, y que el vengador Montoro lo ha convertido en un toro «embolao», pero creo que si queremos entender lo ocurrido en este asunto, debemos fijarnos en su vidente, una gallega emigrante que se ha ganado a pulso un lugar en la historia.

La adivina es una mujer de 77 años, que durante años vivió en Andorra, y que mantuvo con el expresidente una estrecha relación profesional. Este, satisfecho con los servicios de la pitonisa, le propuso estrechar todavía más su colaboración e incluso que se fuese a trabajar a Barcelona; allí la recomendó a su círculo más próximo y a hombres poderosos del mundo de la banca y los negocios. Adelina se convirtió así, no solo en una vidente convencional, sino en una influyente asesora política, a 300 euros por consulta.

No tengo interés en conocer el papel de la vidente en los negocios de la familia ni en saber si declaraba a Hacienda tan cuantiosos ingresos, lo que realmente me interesa es su método de trabajo. Según ha declarado Adelina, para sus predicciones utilizaba un huevo que bendecía y pasaba por diversas partes del cuerpo de Pujol, antes de pronunciar el conjuro «romero, romero, saca lo malo y deja lo bueno... Espíritu Santo... amén... Jesús». Después pasaba a la fase interpretativa vaciando en un recipiente el huevo y analizando su color; al parecer a Pujol siempre le salía negro. Vaya.

Desconozco si el huevo era de una gallina del Empordà o si el conjuro se realizaba en catalán «romaní, romaní...», pero lo que está claro es que la pitonisa del expresidente no tenía ni idea de las nuevas formar de blanquear dinero. Cualquiera que haya estudiado la titulación de pitonisa sabe que si al frotar un huevo este se pone de color oscuro, no quiere decir que exista mal de ojo, sino que hay dinero negro. Por el contrario, si todo fuera bien en el asunto Pujol, el huevo mostraría algo parecido a la señera.

Es inevitable preguntarse qué hubiera ocurrido si la pitonisa hubiera advertido a Pujol del significado del huevo negro. Pues bien, hubiera regularizado su dinero hace muchos años, todos seguirían felices comiendo perdius y nos hubiéramos evitado el papelón de Montoro. Desde el punto de visto político, los sucesivos gobiernos continuarían en manos de un presunto defraudador y una pitonisa autodidacta.

Es sorprendente la variedad de colores de los huevos. Los he visto blancos, morenos, y negros; he visto los azules de las gallinas mapuches y creo que también los hay rojos. Sin embargo, nunca había oído hablar de los huevos claros por fuera y oscuros por dentro pero, gracias a Adelina, sabemos ahora el color de los huevos de quienes se dedican a blanquear dinero negro. ¡Manda huevos!

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