Quince minutos de gloria


Se llama Luis Salom. Es valenciano, gasta look de buen chico y vive (con 4.000 euros al mes) de asesorar al PP en la ciudad del Turia. Ayer alporizó Twitter por una acción filibustera: registrar las marcas Guanyem Barcelona y Guanyem Valencia para torpedear a las dos candidaturas alternativas, que pretenden competir por las alcaldías de estas ciudades en las municipales de mayo del 2015. Consiguió unas cuantas horas de gloria para él y bastante desprestigio para un PP cuestionado por su propuesta de reforma electoral. El autoproclamado responsable de las redes sociales del Partido Popular valenciano durante la campaña de las elecciones europeas empezó a recibir todo tipo de mensajes. Unos jalearon su argucia, pensada para evitar que estas listas de indignados pudieran utilizar su logo en las papeletas; otros lo fusilaron dialécticamente con tuits como este del falso dictador Kim Jong-Un de Corea del Norte: «Hola @LuisSalom, eres tan sucio, tan antidemocrático y tan miserable que estoy pensándome darte un ministerio en mi Gobierno». No se achantó y elevó la apuesta: le dirigió un mensaje irónico a Ada Colau (exportavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Les reclamó tanto a ella como a Pablo Iglesias una mordida «solidaria» de 20.000 euros para traspasarles los registros. Muchos calificaron la propuesta de «extorsión». Y Colau anunció la presentación de una demanda judicial contra Salom, que lo pasó bomba con la jugarreta y no escatimó el uso de emoticonos divertidos. La polémica no le es ajena. Twitter ya le sacó una tarjeta roja (en forma de expulsión temporal) en su día por publicar unas cuantas calumnias sobre la periodista Ana Pastor. ¿Se la sacará su partido por meterlo en un brete y reforzar la tesis de que le tiene mucho miedo a Podemos?

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