No se quiere


Se irá el verano, guardaremos el bañador, se irán las oscuras golondrinas y con ellas volará ese furor que nos ha entrado hace unos días por los servicios de la AP-9 y por la tomadura de pelo y el desprecio permanentes de Audasa. Cuando se vaya el verano ya nadie recordará las retenciones eternas, los peajes disparatados y la falta de profesionalidad de una empresa a la que le entregamos nuestra infraestructura más necesaria. Porque lo de los atascos no es de ayer; ni lo de los peajes, tampoco. Ni las protestas de los usuarios, ni las amenazas de la Administración, ni las propuestas de la oposición. Todo esto forma parte de nuestras vidas desde hace varios años. No es que Audasa se haya convertido de la noche a la mañana en una incompetente y sus responsables en unos torpes e ineptos. Ya lo eran. Las quejas por su incapacidad surgieron hace tiempo sin que nadie se hubiese ocupado de que variaran su actitud. Y eso lo saben ellos bien. Lo mejor, piensan, es utilizar el modelo Rajoy. Dejar correr el tiempo, que baje la marea y que los problemas se solucionen solos; en este caso por cansancio y tardanza. Aunque sea por una vez, seamos serios. Las posibilidades de arreglar esta histórica situación que ahora nos tiene revolucionados es la misma de que la de acabar con el hambre. No existe interés. Porque motivos hay. Incumplimiento de contrato, desidia, negligencia, abuso continuado, falta de profesionalidad, jugar con nuestras vidas y desprecio permanente. A ver si resulta ahora que este es un país que tiene capacidad para zapatear a sus ciudadanos y no para poner en su sitio a una concesionaria.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
38 votos

No se quiere