El feliz y absurdo eurocentrismo


Acostumbrados a ser el centro del mundo, y a vivir de los réditos del imperialismo, los europeos de la UE nos hemos convertido en los máximos expertos mundiales -por encima de los norteamericanos- en la elaboración de agendas políticas y económicas. Por eso hemos logrado que, olvidando sus propias miserias, todas las naciones del mundo estén preocupadas por lo que a nosotros nos preocupa, y que, en un mundo lleno de guerras, miserias, dictaduras y pestes, los únicos que sufrimos una crisis con glamur seamos nosotros, y que la mayor preocupación del FMI sea convencer a Montoro de que suba el IVA.

Para que este disparate se pueda mantener, fue preciso cambiar la visión del mundo de absoluta a relativa, para que, en vez de observar lo que está delante de los ojos, y llorar por lo que hay que llorar, lo veamos todo en términos relativos. España, con 30.000 dólares de renta per cápita, está en crisis, porque hace tres años disfrutábamos de 33.000. Perú, en cambio, o China, están en una feliz etapa de crecimiento, porque hace tres años tenían 5.500 dólares de renta y ahora tienen 6.500, más o menos.

Lo mejor, con perdón, es lo de los pobres, que, definidos en términos relativos, constituyen la especie más diversificada del mundo. En Nigeria o Bangladés se sale de pobres con 1.000 dólares de renta anual, aunque con ese dinero haya que pagar la salud y la educación y hacerse un petiño para la jubilación. Pero en España una persona es pobre hasta que supera los 16.000 dólares de renta, aunque de dicha renta no dependan ni su educación ni su salud, ni tengan que hacer peto aparte para su jubilación. Y esa es la razón por la que algunos países europeos nos estamos convirtiendo en potencias mundiales en pobreza relativa, a punto de solicitar ayuda humanitaria de Bolivia, Filipinas o Sudán, que, con menos de 3.000 dólares, están creciendo. Porque los europeos somos así.

No faltará quien vea demagogia barata -porque la cara no tiene mala prensa- en mis palabras. Pero una mirada a los periódicos bastará para cerrar este debate. Mientras Siria se desangra, e Israel masacra a los palestinos, y en Bagdad renace el califato, y en Libia mandan las guerrillas, y en media África pululan los piratas, los Boko Haram y los señores de la guerra, y mientras la gente se despanzurra para nada en Ucrania, Mali o Pakistán, ¿qué cuitas embargan a los europeos?

En Francia, las gafas del presidente. En Alemania, los espías amigos. En Inglaterra, las baterías de móvil descargadas. En Holanda, el partido contra Argentina. En Italia, el segundo proceso contra Berlusconi por yacer con prostitutas de 17 años y 11 meses. En España, Artur Mas y su matraca interminable. Y en Galicia, el franquismo de Filgueira Valverde.

Por eso le damos pena al mundo entero. Porque sufrimos la peor crisis de las últimas siete décadas. ¡Pobriños!

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El feliz y absurdo eurocentrismo