La rebelión del grafiti


Corren tiempos revueltos. Y ahí aparece el periodista que fue antes del escritor. Arturo Pérez-Reverte tiene libro nuevo y se apunta a la rebelión de los grafitis. A los escritores urbanos que gritan en las paredes de las ciudades su desazón y su hartazgo. Esas gigantescas pintadas que son una enorme manera de decir no. El nuevo libro de Pérez-Reverte nunca falla. Es ya un clásico. Está trabajado. Muy documentado. Otra vez el periodista, como decía. Y, como siempre, nos cuenta una historia de las que él borda: causas perdidas, héroes perdidos, la amistad como fuego, el poder devastador de los que mandan... La novela se titula El francotirador paciente y también está en el menú otra fórmula que nunca falla con el autor: la secuencia de lealtades y traiciones. Pérez-Reverte habla en sus libros tan claro y alto como en sus artículos. Lo último que te quedas ante él es indiferente. Y es que no hay mejor combustible que la rabia, sobre todo en estos tiempos que corren en los que no levantarse y protestar es peor que la desgraciada crisis que vivimos. Reverte ha recurrido a estos rebeldes urbanos, a sus espráis que colorean la noche para dejar nítido que la rebelión es posible. Hoy no vale la neutralidad. Hoy no vale mirar hacia el suelo. Hoy, el único arte posible es un ajuste de cuentas.

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