Una Syriza española, es decir: Unidos Podemos


Una vez que Angela Merkel integró a sus socialdemócratas en la Gran Coalición alemana, pasó a ser increíble que un socialista alemán liderase la alternativa europea a las políticas de austericidio que la canciller viene aplicando con mano de hierro. Por eso al socialismo europeo no le fue bien en estas elecciones, aunque a los socialistas alemanes les salgan las cuentas.

Tan increíble era el asunto que los socialistas franceses, casi nada, se vieron obligados a tomar la medicina de los ajustes en plena campaña electoral, dándole gas al populismo antidemocrático de Le Pen. Todo ante la inexistencia en aquel país de una renovada, democrática y unitaria alternativa a las políticas austericidas germánicas.

Por ser tan increíble esa alternativa, los socialistas griegos (que habían jugado a la Gran Coalición con su derecha por deseo de la troika merkeliana) se desplomaron hasta un diez por ciento de los votos, en favor de una alternativa (Syriza) que aglutina a casi todas las fuerzas democráticas que denuncian en aquel país las políticas contra la crisis como una ley del embudo: salvar a los responsables y sacrificar a los ciudadanos.

Solo en Portugal, donde los socialistas nunca fueron los capataces obedientes del BCE, el FMI y la Comisión merkeliana, fueron estos capaces de recibir el apoyo social que lógicamente perdieron los que están machacando el bienestar social de nuestros vecinos.

En España, según este análisis, el desplome del bipartidismo, que se turnó en la Moncloa en su obediencia a la troika, tenía que ser clamoroso y lo fue. Un país en depresión y con un desempleo, pobreza y desigualdad galopantes no está para bromas. Y buscó en media docena de opciones democráticas, que se niegan a ser capataces de la troika, la manera de demostrarlo. Y lo hizo gracias a la circunscripción única.

Tiene en mi opinión singular importancia el respaldo alcanzado por Podemos. Por haberse negado a financiar su campaña con dinero caliente de los bancos (que otros no devuelven pero pagan caro) y por no entrar en un proceso castizo de selección de candidatos. Por así haberse distanciado de una forma de hacer política que pone muy fácil a los poderes financieros y económicos el blindar la agenda de lo que es posible proponer y sacar adelante. Cuentan con eso y con una regla d?Hondt a escala provincial que les suministra un obediente bipartidismo giratorio.

De manera que, sobre estas bases de regeneración de las personas, las ideas, y las conductas (una ruptura con vicios y trucos heredados de la transición democrática), creo que la parte más sana y consciente del país reclama una alternativa unitaria, una Syriza española, de todos los antisistema.

¿Qué entiendo por sistema?: el bipartidismo obediente a los acreedores externos y a sus prominentes amigos internos, dirigido por profesionales de la puerta giratoria gobiernos/empresas, todos amiguetes y comprensivos con prácticas corruptas.

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