El salvavidas del sistema: la gran coalición


Esta semana cerramos campaña electoral entre una chica de ayer y un señor castizo. La semana que viene, una vez que se cuenten los votos de las elecciones europeas, avanzaremos hacia un escenario más que plausible. Para llegar a ese escenario, como bien se encargan de obviar los capataces del sistema bipartidista, hemos de olvidarnos de una abstención galopante y, más aún, de lo que pueda significar una marea de votos antisistema en el resultado electoral.

Lo crucial es que nos reagrupemos todos los que vivimos confortablemente del bipartidismo giratorio (PP, PSOE) a la sombra de los votos que nos certifican como las dos opciones más votadas, aunque nuestras cifras de votos sean menguantes. Gajes del oficio. El desgaste lógico por un trabajo de austericidio bien comenzado y bien rematado.

Aún era ayer, justo después de las últimas elecciones generales, cuando entre un treinta y un cuarenta por ciento de la población manifestaba tener una buena impresión del nuevo Gobierno y confiaba en que las cosas irían algo mejor con Mariano Rajoy. Así opinaban entonces los ciudadanos entrevistados por nuestro Centro de Investigaciones Sociológicas, que en su inmensa mayoría (el 80 %) habían votado en aquellas elecciones.

Cierto que, ya en aquel momento, tres de cada cuatro españoles manifestaban tener poca o ninguna confianza en el líder de la oposición, y más de la mitad de los españoles poca o ninguna en el nuevo presidente.

A día de hoy la confianza en el eje rotativo del sistema (PP y PSOE) va en caída libre. El presidente supera el descrédito que tenía entonces el líder de la oposición y este se acerca a un impensable récord de descrédito: casi el noventa por ciento de la población entrevistada.

Además, nuestros campeones del bipartidismo giratorio tienen el mérito de haber conseguido que los partidos políticos sean las instituciones en las que menos confían los españoles. Aún más: alrededor de siete de cada diez ciudadanos consideran que el PP lo está haciendo mal o muy mal en el Gobierno, y el PSOE mal o muy mal en la oposición. Desde hace cinco años la inmensa mayoría de la población considera que la situación económica española es mala o muy mala, y piensa que en el último año no ha mejorado.

Una situación económica en la que el desempleo y la corrupción masivos son la principal lacra social. Es así como se cierra el círculo: unos sin futuro y otros viviendo de la jeta. Unos expulsados del sistema hacia la pobreza y la exclusión social, otros viviendo como privilegiados del sistema.

No obstante, atrapados en la ratonera del glorioso bipartidismo nacional, los ciudadanos me temo que no seremos capaces de ahogar en las urnas a nuestros desacreditados gobernantes (de antes y de ahora). Sobrevivirán con muchos menos votos. Y será entonces, desaparecido del escenario cualquier retorno a mayorías suficientes, que nos venderán un salvavidas de urgencia al bipartidismo giratorio en declive: la gran coalición de PP y PSOE.

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El salvavidas del sistema: la gran coalición