Una foto en los juzgados


En el PP se habla de esta foto hecha en los juzgados como si el único (presunto) delito de los siete ediles de Santiago fuera haber salido en ella. Como si el (presunto) delito fuera esta foto a seis días del (presunto) día grande (otro...) de Arias Cañete. Como si alguien, ¿un juez?, ¿varios jueces?, les hubieran tendido una trampa para meterlos en la foto. Como si al mismo tiempo se hubiera producido una conjura judeomediática para airearla. La foto de ayer es, en realidad, todo un eufemismo. Los políticos son expertos en hacer estas cosas: desviar el foco. De ahí que, para el PP, lo dijo Alfonso Rueda (líder accidental del PPdeG, en ausencia de Feijoo), el problema es la foto. No que los ediles puedan tener o no razón. No el daño permanente a la ciudad de Santiago. No las imputaciones. No que una edila llegara a confesar, ayer, que lo hecho, y por lo que están todos acusados de prevaricación, «fue un error político enorme». Para Rueda, el problema del affaire Santiago es la foto. La foto, dijo, «no es fácil ni agradable». Escuchándolo, escuchándolos, casi entran ganas de condenar al que hizo la foto.

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