Angrois: por favor, guarden silencio

El 30 de noviembre pasado escapé de Angrois. Ese día celebrábamos el magosto, había castañas, empanadas y música. Y ese día, con sensibilidad de piedra, el Concello de Santiago vino a inaugurar el crucero erigido en recuerdo a los fallecidos en el accidente del Alvia. Era ir de fiesta y de entierro al mismo tiempo. Como si nosotros fuéramos los recordados, al pie del crucero pusieron una losa que reza «O Concello de Santiago aos veciños de Angrois».

Salvando las distancias, el próximo 24 de julio sucederá algo parecido: fuegos del Apóstol y aniversario de la tragedia. Leo y escucho en los medios de comunicación la preocupación de las autoridades por compaginar ambos acontecimientos. Se ve que no leen los periódicos ni navegan por las redes sociales. Hace unos días Xosé C. Fernández publicaba en este periódico El Estado contra las víctimas, artículo ampliamente difundido y aplaudido en las cuentas de las plataformas de víctimas. Les han defraudado. Así lo señalan en sus perfiles, comunicados de prensa y manifestaciones. Llevan nueve meses clamando por una comisión de investigación que se les niega por aquellos que proclaman colaborar con la Justicia por esclarecer la verdad. Tanta es su indignación que adelantan ya recordar a los suyos el día 24 sin un político delante.

Cada uno es dueño de sus palabras y actos. La papeleta para los que les han negado la mano y el consuelo es de alta enjundia política. ¿Volverán a desfilar por Angrois la retahíla de ministros, oposición, el presidente y conselleiros de la Xunta de Galicia, directivos de Renfe y ADIF, el alcalde de Santiago? ¿Tendrán valor? ¿Se esconderán en el silencio de la catedral y rogarán a Dios el perdón? ¿Intentarán manipular de nuevo a los vecinos de Angrois para que les arropen su vergüenza? Me temo que tampoco de estos recibirán auxilio. Porque también a los de Angrois nos han defraudado y mentido. Evitaron que nos sentáramos en las vías y no circulara un tren más hasta que fuera seguro verlo pasar. Y ni eso han conseguido. De las promesas, el mareo de papeles y gestiones, mejor no hablar. La clase política una vez más ha suspendido. Solo el pueblo ha sabido estar a la altura. Más de veinte reconocimientos han recibido los vecinos de Angrois y en todos ellos han estado presentes las víctimas. Serán ellas las que decidan qué hacer el 24 de julio. Si vienen a Angrois, estaremos con ellos en la plaza, con la cabeza bien alta y la mirada limpia, arropándolos en silencio, sin palabras de mentira.

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