El poder de las palabras

Mercedes Mora NEGRO SOBRE BLANCO

OPINIÓN

Tiene el presidente del BCE, el italiano Mario Draghi, un preciado don. El de la palabra. Y eso que es parco en ellas. Le bastan un puñado para poner las cosas en su sitio. En julio del 2012 pronunció unas mágicas: «Haremos todo lo que sea necesario para preservar el euro. Y, creánme, será suficiente». Con ese conjuro rescató a Europa de las garras de los especuladores. Ayer empleó tres. Quantitave easing (darle a la máquina de imprimir dinero, en cristiano) y consenso. Fueron más que suficientes para dejar claro que si el lobo de la deflación asoma algo más que las orejas, disparará con todo su arsenal. Y que, esta vez, no habrá fisuras en el seno del consejo. Ni siquiera por el frente alemán.