La ruptura consiste en ganar elecciones a los partidos


H emos comentado que el bipartidismo ha perdido más de 10 millones de votos desde el año 2008, configurándose un nuevo espacio electoral, que es de ruptura con el sistema en su conjunto, con un tamaño aproximado de 8,5 millones de electores, de los que 2 millones pueden corresponder a lo que conocemos como la ultraderecha. Hemos avanzado que los de Génova tendrían que hacerse la competencia a sí mismos, pero ya existe Vox para ocupar el espacio al que no llega Aznar sin romper el PP. Hemos contado también que los ciudadanos quieren presentarse a las elecciones enfrente del sistema de partidos para terminar con esta clase política, porque la ruptura a la que nos referimos, siendo común en el endeudado sur de Europa, en España es la que no se produjo en el año 1975. Hemos explicado que esta ruptura es, sobre todo, urbana, generacional, cualificada e internauta, y se organizará en semanas en modo electoral. Ya estamos ahí, porque Burgos la ejemplifica, los ciudadanos insumisos han doblegado al sistema y ahora configurarán, con toda probabilidad, una candidatura independiente para ganar las elecciones municipales del año 2015 y hacer la política local de los burgaleses, no la del PP ni la del PSOE.

Y nadie tendrá nada que decir, porque la ruptura consiste, sobre todo, en ganarle las elecciones a los partidos convencionales. Burgos nos dice que proliferarán las candidaturas ciudadanas ante la esclerosis de la política formal española. Hemos explicado, en definitiva, que las oportunidades de mercado están ahora en un conjunto de electores que reside en la abstención, que perciben a IU/ICV y el PSOE como el lado izquierdo del sistema que hay que derribar, con el concepto de la moratoria en el pago de la deuda, porque no es legítima en tanto no esté auditada. Un lugar inaccesible para los partidos de la política formal, salvo raras excepciones.

El último en llamar a la puerta, Pablo Iglesias, de la nómina de Público TV, ha recogido 70.000 firmas porque quería ser aclamado para proponernos la nacionalización de la banca entre otras cuestiones del más puro estilo PCE. La ruptura no es esto. Su candidatura Podemos no es más que la marca del sistema nacida para intentar dividir el espacio electoral de la ruptura. Un artificio erróneo, porque le quitará votantes a IU para volver a sumarlos en la lista de los comunistas (al tiempo), a cambio de una cuota. El líder de Compromís, Enric Morera, quiere exportar su cooperativa política a España. Es quien entiende este espacio en la política formal, nos consta, y es el aliado necesario de las plataformas ciudadanas y del 15-M de Madrid. Ahí cabe Beiras, que sigue de fado, si algún día entiende que sus votantes son iguales que los madrileños, europeos del sur endeudado. El tapado es Red Ciudadana, el Partido X, porque es 15-M, tiene programa, domina la Red, le sobran candidatos y ya está en el sitio.

Jaime Miquel es analista electoral.

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