Hachazos a la clase media española

Albino Prada
Albino Prada CELTAS CORTOS

OPINIÓN

13 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Es un dato conocido que en España desde al menos hace diez años la brecha entre los más ricos y los más pobres se está ampliando. El número de veces que los ingresos de los primeros multiplican los ingresos medios de los segundos es uno de los más altos de la Unión Europea (solo nos supera Lituania).

Pero podría suceder que esto conviviese con una clase media estable en su dimensión y en su nivel de vida. Que solo empeorara la situación de los sectores sociales más desfavorecidos (buena parte de los desempleados y de los pensionistas sobre todo), pero que los sectores sociales de ingresos intermedios no los viesen reducidos gravemente. Tiene un especial interés comprobar si esto es o no así después de varios años de aguda crisis económica y de un buen número de medidas (laborales, fiscales, de desprotección social, etc.) aplicadas por la ortodoxia campante.

Pues bien, el Instituto Nacional de Estadística elabora una Encuesta de presupuestos familiares que en unos de sus módulos permite agrupar a las personas según el nivel de sus ingresos mensuales. Para simplificar distinguiré tres niveles: personas con ingresos menores a los mil euros (los más desfavorecidos), con ingresos superiores a los tres mil euros (los más favorecidos) y el nivel intermedio o clase media (ingresos mensuales entre mil y tres mil euros al mes).

Cuando se compara la evolución de la distribución de la población española en esos tres niveles entre los años 2006 y 2012 se observa un resultado muy claro. Mientras la clase media ve reducido en su conjunto su porcentaje sobre la población total, las clases más y menos favorecidas incrementan su cuota en idéntica medida. Esto quiere decir que se está dando un proceso, que podría ser de largo recorrido y de consecuencias profundas, de segmentación y vaciado de la clase media. Una parte de sus componentes cae en la situación del 20 % menos rico, mientras que otra parte pasa a engrosar las filas del 20 % más rico. Se estaría acelerando un proceso de polarización y segmentación social.

En este contexto se comprende muy bien la propaganda dirigida a los cada vez más ricos en términos relativos para que se desentiendan del pacto social (educativo, sanitario, pensiones, desempleo, etc.) que supone el actual sistema de servicios públicos. La idea es que cada quien se pague su protección de acuerdo con sus ingresos? y el que no pueda pagársela que espabile (traducción: que trabaje por lo que sea o que emigre).

También se entiende la paradójica situación de los menguantes miembros de la clase media. Debatirse entre el miedo a caer en la bolsa de los menos favorecidos y la esperanza de engancharse en el club de los privilegiados. En ambos casos sin ser conscientes de que su única opción para evitar la debacle que los acosa pasa por la defensa de los derechos colectivos (laborales, fiscales, de servicios sociales, etc.), esos que para las élites privilegiadas están pasados de moda.