La resistencia de los Hermanos Musulmanes


Dada la trayectoria de los Hermanos Musulmanes en Egipto, era evidente que tras el golpe de Estado de julio no iban a renunciar al poder sin presentar una dura resistencia como las últimas protestas en el aniversario de la guerra del Yom Kipur. Reforzados moralmente con el triunfo en las urnas, viven ajenos a la realidad, muy distinta para la mayoría de la población que no les apoya: desde los adeptos al antiguo régimen, pasando por los militares y los coptos, hasta los demócratas de toda ideología. Los egipcios no olvidan que los Hermanos Musulmanes no participaron en las manifestaciones que provocaron el derrocamiento de Mubarak y que solo se sumaron al movimiento una vez que este triunfó. Con una estructura organizativa de más de ocho décadas, lograron movilizar a adeptos y simpatizantes con una eficacia contra la que no pudo competir ningún otro partido. Los salafistas también recabaron el apoyo de sus fieles y un porcentaje de la población que desconfiaba de muchos de los partidos formados por líderes del anterior Gobierno dictatorial. El Partido de la Justicia y la Libertad de los Hermanos Musulmanes y Al Nour de los salafistas sumaron el 65 % de los votos. Sin embargo, en la primera ronda de las elecciones presidenciales Mursi solo obtuvo un 25 % de los votos, frente al 24 % de Ahmed Shafik. El error de Mursi fue gobernar solo para sus seguidores y no dialogar con la oposición; el de sus seguidores es no razonar con el Gobierno de transición, que justifica en la violencia islamista su brutal represión.

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