Un mensaje del nobel Seamus Heaney


Lo imprevisto se sobrepone, en ocasiones, a lo programado. No contaba con la muerte de Seamus Heaney, poeta distinguido con el Premio Nobel a quien la Universidade da Coruña recibió como doctor honoris causa. No se trataba con ello de buscar solo la relevancia de un reconocido poeta. En los promotores se pretendía subrayar un rasgo de identidad de nuestra joven universidad y hacer eco a un mensaje reiterado en la biografía y en el pensamiento poético de Seamus Heaney. Nacido en Irlanda del Norte, vivió la cruenta confrontación ideológica que dominó aquella tierra durante muchos años. Por eso, en la preceptiva intervención rectoral, se destacó «a teima do poeta por opoñer o alegato da beleza fronte á crueldade das armas, fronte o desencontro e a xenreira»; la preeminencia de las palabras como arte respecto de las de propaganda política. Lo que él llamó, y ha de entenderse rectamente, «trascendencia del gobierno de la lengua». «Incluso cuando la poesía -escribió- es un modo de intervenir en los avatares de la sociedad, no trata solo de las condiciones reales, sino de las ficciones supremas». De ahí su defensa de la poesía como «vehículo de armonía».

Al otorgarle el Premio Nobel, la Academia sueca justificó su decisión «por sus trabajos de belleza lírica y hondura ética en los que exalta los milagros diarios y el pasado vivo». En su primer libro, Death of a Naturalist, hay un un poema revelador: Digging. Evoca en paralelo su oficio de escritor y el de su abuelo. Uno y otro cavan, el primero en el papel con la pluma, el segundo con el pico en la hulla. La pluma que descansa entre los dedos desproporcionada para las dos empresas. Tiene presente su origen rural que, por propia confesión, le impidió leer Alicia en el Reino de las Maravillas hasta entrar en la universidad.

La relación de esta egregia y a la vez sencilla personalidad -lo recuerdo arremangándose la toga en el recital poético y de gaita que siguió al discurso- con Galicia le vino desde la adolescencia. El finisterre no era lo lejano, sino la tierra próxima, que se asomaba en los partes meteorológicos. La vivencia del paisaje que se advierte en muchas propuestas del poeta fallecido nos resulta familiar. El sense of place puede ser común. La proximidad de la tierra define una peculiar versión propia del mito de Anteo. El sentimiento como una religación telúrica sutil. Necesaria y aún dramática en pueblos que han sido emigrantes. Tradiciones y mitología comunes entrecruzadas. El propio Breogán, protagonista del Himno galego, es de familia irlandesa. También entre nosotros puede narrarse la historia como la búsqueda de la autodefinición que requiere «ter un lugar do que vir». Abierto a un mundo global, el de sus raíces aflora en su poesía. Desde la confesión de su identidad minoritaria irlandesa en el contexto de la lengua dominante en el Ulster, Seamus Heaney dejó un mensaje «No hay nada excepcional en el desafío de pertenecer a dos mentalidades».

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