Medidas para aprovechar mejor el monte


El sector forestal es una actividad clave en la economía de Galicia. Representa el 3 % del PIB y genera, entre empleos directos e indirectos, unos 70.000 puestos de trabajo. Sin embargo, presenta un sinfín de desajustes, muestra un notable nivel de infrautilización y denota un elevado constreñimiento en su desarrollo potencial. Por tanto, surge una pregunta: ¿es posible un cambio de estrategia para poder ganar competitividad y resituar esta actividad al nivel de otras potencias mundiales? La respuesta nos la aporta el estudio efectuado por la Asociación de Becarios de la Fundación Barrié y el Boston Consulting Group, que, de manera altruista, elaboraron un completísimo documento que fue entregado al presidente de la Xunta de Galicia en julio de este año.

El trabajo concreta diez medidas para incrementar no solo la participación en el PIB, sino para poder crear puestos de trabajo y valorizar tanto económica, social, como estratégicamente, el monte gallego. El estudio se estructuró en tres apartados: en el ámbito de la propiedad, en el campo de la gestión y en el marco de la industria.

En referencia a la estructura de la propiedad se recomienda: 1.º) promover activamente la cooperación local, promocionando las ventajas de los distintos tipos de asociacionismo; 2.º) mejorar el atractivo de la cooperación de gestión, a través de la mejora de la fiscalidad (supresión de los actuales mecanismos) y fomentando la cooperación entre los montes vecinales en mano común y los propietarios privados; y 3.º) combatir el abandono del monte, por medio de la identificación de las fincas abandonadas y estableciendo la obligatoriedad de la puesta en producción individual o mediante asociacionismo en el Banco de Terras.

En lo concerniente a la gestión forestal propiamente dicha, se especifican cinco medidas. La primera se centra en mostrar una gestión más eficiente de los montes vecinales en mano común, por medio de la revisión de los contratos de gestión y las buenas prácticas; la segunda, impulsando nuevos usos del bosque, incrementando el aprovechamiento no maderero del monte; la tercera hace referencia a la mejora de las certificaciones, que permitiría aumentar los volúmenes de madera puesta en los mercados; la cuarta, la promoción de un I+D+i forestal más eficiente, acercándolos a propietarios forestales y empresas del sector, promoviendo una mayor divulgación de los resultados de las investigaciones; y, la quinta, incrementando la transparencia en la comercialización, a través de la creación de un registro de cubicadores y tasadores de maderas que permita aumentar la comercialización de la madera.

Y en lo que atañe a la industria, dos recomendaciones finales. La primera, fomentar nuevas demandas de productos madereros mediante la creación de un plan de rehabilitación de viviendas que establezca un consumo mínimo de madera y el potenciamiento del uso de la biomasa forestal para la producción de energía térmica, mediante un plan de rehabilitación de calderas. Y la segunda hace mención a la disminución de las barreras administrativas, por medio de las simplificaciones de las interacciones con la Administración e instaurando un modelo de ventanilla única para la gestión de cortas, así como incrementar el tonelaje permitido de transporte por carretera, para poder equipararse a los niveles de otros países europeos competitivos con nosotros.

Es decir, diez medidas que podrían tener un impacto de 2.700 millones de euros y unos nuevos 21.000 puestos de trabajo. Recomendaciones que arrastrarían incidencias en la industria y en los bosques. Entre ambas, supondrían poder incrementar un 9 % la producción forestal y un 30 %, el empleo.

El conjunto de dichas medidas tiene como rasgo característico su fácil implantación. Su obligatoriedad está en consonancia con el objetivo de lograr incrementar el valor del monte gallego. De las diez medidas, cuatro son indispensables y urgentes (promover la cooperación local, la mejora del atractivo de la cooperación en la gestión, incrementar el nivel de certificación, y la promoción del I+D+i). Otras cuatro medidas son imprescindibles y no pueden esperar (una gestión más eficiente de los montes vecinales en mano común, los nuevos usos del monte, el fomento de las nuevas demandas de productos madereros, y la disminución de barreras administrativas).

Por tanto, la apuesta forestal gallega está en manos de nosotros mismos, no de foráneos, ni de fondos de inversión extranjeros. Y es aquí donde debe radicar nuestra fortaleza y nuestra capacidad de decisión,

Los autores y responsables del documento hemos efectuado este trabajo pensando en Galicia, en sus gentes y en sus anhelos históricos. Y seguiremos aportando nuestro conocimiento y esfuerzos para que sectores y actividades tan propios de nuestra tierra como el monte puedan ser y lograr alcanzar niveles más competitivos a nivel internacional.

Autor Fernando González Laxe Expresidente de la Xunta de Galicia

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