El puente sobre el río guay


Desde hace ya algunos años me divierte seguir en la prensa las actividades de los políticos en su tiempo libre, que a veces es mucho. No sabría decir por qué, pero creo que mi afición empezó cuando vi una fotografía de la entonces ministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino, vestida de pastorcilla; no recuerdo la fecha ni la estación, pero para mí aquel día comenzó la primavera. Con el paso del tiempo he visto a Fraga jugando al dominó en Vilalba, los bañadores de Aznar y a Zapatero montañero, en una difusión de la pseudoprivacidad que, supongo, los asesores de imagen consideran positiva.

Pues bien, creía haberlo visto todo hasta que la pasada semana los medios de comunicación difundieron un posado y un vídeo de las vacaciones del presidente del Gobierno en el que paseaba por el entorno del río Umia. Para mi sorpresa, aparecían espontáneamente decenas de altos cargos de su partido ataviados con la indumentaria estival, propia de la nueva onda dominante, conversando animadamente; una especie de toque de reunión, en el que solo faltó el «Viva Honduras».

No comentaré si la citada vestimenta era la más adecuada para la aventura, aunque viendo los apuros del alcalde coruñés con la chaqueta en el brazo, a modo de galán, me inclinaría por el no. Lo que sí me sorprendió es que en aquella aparente marabunta de cargos públicos reinaba un perfecto orden jerárquico, transformando un informal paseo en una especie de procesión, con devoción al santo. Créanme, hace mucho tiempo que no he visto algo tan poco natural y creo que es de justicia reconocer el arrojo del presidente de la Xunta al atreverse, obviamente también las damas, a saltarse la uniformidad.

La cuestión clave es, ya que no se hizo ningún tipo de declaración pública, si los asesores de imagen del presidente consideran que ofrecernos esas imágenes mudas es beneficioso para él y su partido o se trata, sencillamente, de un despiste. Yo me inclino por creer que nos han querido dar una imagen de unidad y buen rollo, ante el comienzo del curso con Bárcenas interno en el cole, pero en cualquiera de los casos los responsables de las imágenes deberían ser despedidos inmediatamente porque el vídeo resultó más artificial que el peinado de Lady Gaga.

Aquellos que hayan visto el vídeo tal vez habrán reparado, además de en los eucaliptos, en que la comitiva atraviesa una especie de pequeño puente de madera sobre el río, lo cual me sugiere dos cosas bien diferentes. La primera es que la empresa que lo fabricó es de fiar porque siendo tantos y tan juntitos el puente no se ha quebrado. La segunda, sin duda más discutible, es que deberíamos cambiar el nombre del rio Umia: están todos tan encantados de conocerse y todo tan va superbién que propongo llamarle a ese puente «El puente sobre el río guay». Vaya veranito.

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El puente sobre el río guay