Un callejón de mala salida

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

12 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No sale ni una. Hasta el calendario se pone en contra. El miércoles iba a ser un día políticamente atractivo, porque comenzaba el debate parlamentario de la Ley de Transparencia. Y no pudo ser. El partido gobernante se quedó en solitario en la ponencia, con la única compañía de un insólito compañero: UPyD, el partido de Rosa Díez. Le llamo insólito porque si hay un personaje vapuleado por Rajoy en todos los debates es precisamente su portavoz, Rosa Díez. Y ahora es quien le da respaldo, sorpresas de la política. Los demás partidos se han plantado. Gran parte de ellos aducen que no se puede hablar de transparencia si el jefe del Gobierno comienza por no practicarla al negarse a comparecer por los enredos de Bárcenas.

¿Esto qué es? ¿Un boicot? Sin duda. ¿Una presión para forzar a Rajoy a explicarse? Evidente. ¿Podríamos hablar de un cierto chantaje? Si nos atenemos a las definiciones del diccionario, está muy próximo: se trata de imponer unas condiciones para obtener un objetivo. Es una forma de chantaje político. Más allá de las definiciones, sitúa a la política en un callejón sin salida. Los partidos rebeldes tienen razón: resulta contradictorio regular la transparencia mientras esa transparencia se niega por parte de quien redacta y propone la ley; pero el presidente tampoco está dispuesto a apearse. Teme que se entienda como un signo de debilidad. Y teme algo peor: que cuanto diga o niegue en el Parlamento sea desmentido al día siguiente por un nuevo papel de Bárcenas.

Alguien tendrá que ceder, aunque ignoro cómo. Desde luego, los demás partidos, sobre todo PSOE y CiU, debieran pensar dos veces su actitud, porque ambos tienen centenares de casos de corrupción en su seno y tampoco se puede decir que hayan sido modelos de transparencia. Las mismas acusaciones que ahora se cruzan por el escándalo de Bárcenas se cruzaron, pero al revés, cuando estalló el caso Filesa. Las mismas. Asombra cómo se repiten los argumentos y las peticiones de dimisión del presidente del Gobierno, entonces Felipe González, ahora Mariano Rajoy. Y, respecto al partido catalán, no hace tantos días que arremetieron contra el fiscal como mecanismo de defensa ante un caso de corrupción.