El test del pato en el caso Bárcenas

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

08 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«Cuando veo un pájaro que anda como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, lo llamo pato». Se atribuye al poeta James Whitcomb Riley (1849-1916) esta célebre sentencia, utilizada después con fines muy dispares, e incluso contrapuestos. Mientras el bardo estadounidense pretendía expresar con ella una crítica a quienes utilizaban circunloquios para ocultar la verdad, el embajador de Estados Unidos en Guatemala John Emil Peurifoy la recuperó en los años 50 para justificar el golpe de Estado contra el presidente Jacobo Arbenz Guzmán, indicando así que no hacían falta más pruebas para acusarlo de ser un comunista. Lo mismo hizo en 1959 el cardenal de Boston Richard Cushing para acusar a Fidel Castro de actuar como un comunista por haber incautado fondos a la Iglesia.

La guerra contra el comunismo, la fría y la caliente, acabó hace tiempo. Pero, acogiéndonos a la intención primigenia de Whitcomb Riley, cabría decirle a los dirigentes del PP que desistan de una vez en su contumaz intención de convencer a los ciudadanos de que lo que a todas luces es un pato, resulta ser en realidad un cisne.

Es obvio que los tribunales tendrán que probar, y no les resultará fácil, que el PP lleva décadas financiándose de manera ilegal. La historia nos indica que la Justicia española tiene la manga más ancha de lo habitual a la hora de tratar este tipo de delitos. Ahí está el caso Filesa, en el que tras la imputación de 50 personas por la financiación ilegal del PSOE en las campañas electorales del año 1989, en el juicio celebrado ocho años después, en 1997, solo fueron condenados a penas mínimas tres dirigentes socialistas. Y está también el caso Naseiro, en el que el PP se libró de un juicio por financiación irregular debido a unas escuchas realizadas de manera ilegal. O el escándalo de Unió, al que sobrevive sin problemas su presidente, Josep Antoni Duran i Lleida. Pero nadie duda de que en los tres casos hubo financiación ilegal.