Déficit ético y político de Europa


Pretenden hacernos ver que lo blanco es negro y lo negro es blanco. Un golpe de Estado militar en Egipto se presenta como una reacción legítima, apoyada por el pueblo, contra los retrógrados, que lo son y mucho, Hermanos Musulmanes. Pero ¿no habíamos quedado en que la regla de oro del sistema democrático es que la voluntad popular se expresa libremente en las urnas y se respetan los resultados?, ¿o es que esta fórmula solo es válida para Occidente? La UE y EE.?UU. han evitado condenar el golpe. El que calla, otorga. Al tiempo que los mismos centuriones que apoyaron el régimen dictatorial, corrupto y asesino de Mubarak se hacían con el poder, Europa, la vieja y democrática Europa, sometía a una vergonzosa humillación al presidente de Bolivia, al no dejar sobrevolar su avión por varios países, entre ellos la Francia del decepcionante Hollande. El aún más decepcionante Obama, Gran Hermano, comandante en jefe de los drones y señor de Guantánamo, había dado la orden de cazar a Snowden, el espía que ha revelado que Estados Unidos nos vigila a todos, violando las más elementales normas. Europa, la espiada y vejada Europa, se apresuró a obedecer con un servilismo escandaloso. Pero, a fin de cuentas, Evo Morales es solo un pobre indígena. EE.?UU. lleva años utilizando un sistema de espionaje masivo a sus aliados y Europa, con España a la cabeza, se afana por entregarle la cabeza del hombre que lo ha destapado. Europa está a la deriva, pero no solo por su cruel experimento austericida, que hace pagar la crisis a los más desfavorecidos, sino también por su alarmante déficit ético y político.

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Déficit ético y político de Europa