Ferrolterra, en estado de emergencia


La durísima crisis que estamos sufriendo golpea con especial dureza a la comarca de Ferrol, porque aquí la recesión económica que afecta a todos los territorios actúa sobre una economía que ya arrastraba una crisis estructural.

La comarca ferrolana padece históricamente de una dependencia extrema de la construcción naval, en especial la de carácter militar, una situación de monocultivo industrial de la que los diferentes Gobiernos, central y autonómico, han hecho poco por sacarla. Este modelo estaba en decadencia desde hace ya varias décadas, pero ahora la recesión generalizada está a punto de darle la puntilla. La restricción extrema del gasto público, con la práctica eliminación del presupuesto para la construcción de barcos, está llevando la actividad industrial básica del territorio a la muerte por inanición. Y detrás del astillero va la ciudad y toda su comarca.

Lo que en otros lugares es crisis aquí es estado de emergencia. La tasa de paro en Ferrol es del 32 %, casi el doble de la de A Coruña, y su tasa de ocupación revela que solo 34 de cada cien personas mayores de 16 años están trabajando. Una ciudad de parados y jubilados que envejece y se hace cada vez más pequeña. Desde 1998 ha perdido más de diez mil habitantes, el 13 % de su población, que se reduce en todos los tramos etarios con la excepción de los mayores de 64 años. Ferrol es la única de las grandes ciudades de Galicia que ha perdido población en la última década.

El goteo constante de cierres de empresas industriales y de servicios como el comercio acompaña a la agonía del empleo de las compañías auxiliares de Navantia, transformando los problemas económicos en crisis social: Ferrol dejó de ser una zona en declive industrial para ser ya una ciudad en declive completo. Lo que hoy está puesto en cuestión es su propia existencia como ciudad en un futuro no demasiado lejano.

Un territorio en el que se ha invertido poco y mal, frustrado por años de promesas incumplidas, que cada día que pasa pierde empleo, población, empresas y futuro. Ferrol está hoy ante una encrucijada histórica porque tiene que encontrar una respuesta a los efectos inmediatos de la crisis, mantener su ya debilitado tejido empresarial al mismo tiempo que da pasos en su imprescindible diversificación productiva.

Un esfuerzo titánico que supera sus propias capacidades y en el que necesariamente tendrá que contar con el apoyo y el compromiso de todos. Y en primer lugar del Partido Popular, que es el que mayor responsabilidad tiene porque gobierna con mayoría absoluta en el Gobierno central, en la Xunta de Galicia y en el Ayuntamiento.

Mañana, la sociedad ferrolana en su conjunto volverá a movilizarse por su futuro en una lucha en la que no debemos dejarlos solos.

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