Los tres tenores


En clave de humor, que falta hace, contemplo la convocatoria del presidente Feijoo para celebrar un encuentro con los tres expresidentes del Gobierno gallego, Albor, Laxe y Touriño -eliminamos los primeros hispánicos apellidos, Núñez, Fernández, González y Pérez-, tendente a revitalizar el país con aportaciones teóricas varias y reivindicar a coro, si es posible, que está por ver, Galicia como proyecto.

En el año 90, en julio, con motivo de la final del campeonato mundial de fútbol celebrado en Italia, tuvo lugar el primero de los conciertos de los tres tenores, Pavarotti, Domingo y Carreras, desde las termas de Caracalla, dirigidos por el genial director hindú Zubin Mehta. Los tres tenores contemporáneos en la cita prevista son los anteriores presidentes de la Xunta, que gobernaron en soledad, con tripartitos y bipartitos -no faltó de nada- variados. El director de este concierto no puede ser otro que Feijoo, que llevará la batuta sin salirse demasiado de la partitura. Escucharemos las grandes arias operísticas con los mejores solistas de su generación, oiremos a Fernández Albor interpretar Una furtiva lacrima con más sentimiento (sentidiño) que voz, para dejar a Fernando González Laxe que interprete un espectacular y pucciniano Nessun dorma, pidiendo que nadie se duerma, que Galicia no puede esperar, al despertar después de dormirse en los laureles de la mezquindad política. Pérez Touriño será el responsable de una modosa Casta diva de la ópera Norma, que firmó Bellini.

Juntos podemos, que fue el feliz eslogan de campaña de Obama, algo modificado en esta versión, pues Galicia como cortazariano modelo para armar, aún resulta viable, si somos capaces de construir un solo hombro colectivo y desterrar las ascuas que asan las sardinas ahora que se acerca San Juan.

Regalo la idea porque estaría bien que ese día mágico y referencial, telúrico y atávico del 24 de junio, pudiera realizarse un pacto de caballeros que se denominara pacto de san Xoán, y que el presidente Feijoo convocara a los tres tenores la tarde de la víspera y con cena incluida hicieran una hoguera con todo lo viejo, y, meigas fóra, purificaran la política gallega impulsando desde la modernidad el crecimiento esperado, moderando recortes y diseñando el posibilismo pragmático aplicado a la cosa pública.

Después de aquel concierto fundacional hubo otros. A Roma le sucedieron París, Los Ángeles, Japón? Falleció Pavarotti, y los tenores no pudieron cantar a tres voces, y el director cambió después de un par de conciertos y a Mehta lo sustituyó Levine.

Pero las voces de los tres genios permanecen, y la vieja memoria de sus arias está mas vigente que nunca. Léanlo en clave de humor.

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