Salir: Cataluña de España y Alemania de la eurozona


El pasado martes el conseller de Economía de la Generalitat y prestigioso economista, Andreu Mas-Colell, hizo públicas las estimaciones de las balanzas fiscales para Cataluña respecto de España, que situó entre los once mil y los dieciséis mil millones en el año 2011. Como quiera que Cataluña es una de las autonomías con mayor deuda y déficit con relación a su riqueza, el conseller declaró que si, en todo o en parte, Cataluña dejase de aportar esos miles de millones de saldo fiscal negativo, podría evitar el déficit y los recortes.

Es este un argumento tan fácil y simple de entender que por eso una creciente parte de la ciudadanía catalana se decanta por suponer que sus males tienen un nítido remedio fuera del ámbito español actual. Bien porque se homologuen a la excepción del cupo vasco, bien porque, de no serles aceptado eso, ejerciten su derecho a dejar de formar parte de España.

Tal argumento ignora que, según los datos oficiales catalanes, el saldo comercial que Cataluña obtiene de su integración plena en el mercado español ascendía a un superávit de once mil millones en ese año 2011. Una cifra positiva para la economía de Cataluña muy semejante a la cifra negativa del saldo fiscal. Visto así, no estarían más que aportando en cohesión social aquello que reciben como beneficiarios de un mercado interno en el que tienen una posición de privilegio. Posición a la que habría que añadir, entre otros, sus rendimientos en el mercado financiero español o en el de los productos energéticos.

También en Alemania una creciente parte de su ciudadanía contempla con disgusto los gastos que les suponen los países de la zona euro en esta crisis y, por eso mismo, aumentan aquellos que defienden una salida de Alemania de la eurozona. Es esta una curiosa percepción (como la catalana) cuando, según las estadísticas oficiales de la UE, los saldos netos de Alemania en el presupuesto común europeo se situaron en el 2011 en nueve mil millones de euros (que aportan por encima de lo que reciben).

Una bagatela. Por un doble motivo. Primero, porque el saldo comercial de Alemania ese mismo año con los países de la eurozona les fue favorable por diecinueve mil millones y, segundo, porque aquellos nueve mil millones suponen apenas el 0,34 % del PIB alemán. Una cifra incluso inferior a lo que los países ricos debieran contribuir como ayuda hacia los menos desarrollados (un 0,7 % del PIB).

Pero en vez de valorar el asunto de los saldos fiscales como una contrapartida de un mercado único que les es tan favorable, resulta que los muy liberales dirigentes de esos países convencen a sus parroquianos de a pie de que la culpa de sus males es de los de fuera (los PIGS, el resto de España) pero no de sus patrióticas clases privilegiadas. Un clásico.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
62 votos

Salir: Cataluña de España y Alemania de la eurozona