¿Y el castellano, cuánto vale?

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

13 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La Real Academia Galega, inmersa desde hace semanas en una gresca tan virulenta como grotesca e incomprensible para la inmensa mayoría de quienes la contemplan, acaba de pedir al Tribunal Supremo que anule el decreto de plurilingüismo, norma cuyo objetivo primordial es asegurar algo elemental: que nuestros niños se eduquen en las dos lenguas que se hablan en Galicia.

Dudo mucho que la función de la RAG sea entrar en una batalla política que tiene protagonistas mucho más legitimados para darla. Y dudo, por lo mismo, que meterse en ella vaya a contribuir a asentar ante la sociedad gallega el prestigio de una institución que sale hecha unos zorros de su actual querella de familias.

Sea como fuere, el ya dimitido presidente de la RAG argumenta en defensa del recurso que «o idioma vale máis que o pórtico da Gloria» y yo no puedo estar más de acuerdo con él en tal afirmación. Sé cuál es el valor del gallego porque, junto con el castellano, lo hablo desde niño: el primero era el idioma de la familia de mi padre (un cuntiense hijo de Miritas do café), mientras el segundo es el de mi madre (una placentina descendiente de judíos de Hervás) y los suyos. Pero conozco, además, el valor del gallego, por mi trato cotidiano con cientos de gallegohablantes y por la lectura de una literatura que frecuento desde joven.