Muere Hugo Chávez: ¿Sería posible un personaje así en España?


El populismo triunfa cuando se conjuga la opresión con la ignorancia. Hace apenas unos meses, en España era impensable la aparición de un Chávez como el que acaba de morir en Venezuela. Pero lamentablemente, o alguien aporta algo de cordura o vamos por ese camino. Todavía parece lejana la aparición de un Beppe Grillo español, nos parece una excentricidad del planeta Berlusconi. Hasta hace poco también parecía descabellada la idea de que se acabara con el bipartidismo en España (o con el tripartidismo en Galicia). El corralito bancario nos sonaba a película de Darín y Campanella (y el año pasado fue uno de los términos más buscados en Google por los españoles).

Pero hagamos un ejercicio de imaginación y pensemos en la posibilidad de que aterrice aquí un señor que declare a Merkel enemiga acérrima, prometa que nos va a sacar del euro, que va a meter en la cárcel a todos los banqueros, que va a desterrar del país a Bárcenas y Urdangarín, que echar para atrás la reforma laboral y la subida del IVA, que va a ajusticiar a todos los cargos públicos pillados con las manos en el sobre...

Una parte enorme de la población le seguiría, aunque en esa maraña de ideas torbellinescas se quedasen en el tintero libertades fundamentales, y aunque el tipo saliese cada noche en la televisión pública disfrazado del Che Guevara cantando La Internacional. Hay países que han sido el rancho para unos pocos elegidos y han cultivado pacientemente los votantes para líderes de ese perfil.

Hugo Chávez era el exceso hecho carne. Un personaje de Gabriel García Márquez. Por eso parecía de otra época. Pero quizás esa época puede volver, y no en una república bolivariana o bananera. Sino en la Vieja Europa. Porque hay que admitir que nos lo estamos ganando a pulso.

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