Dar mucho y recibir poco: Cataluña, Galicia, España


Creo que el desplante catalán tiene mucho de clonación futbolística y de órdago para conseguir un cupo bilateral a la vasca, no obstante voy a razonar como si fuesen en serio. Supondré que no se trata solo de cómo evitar la hegemonía de Madrid en detrimento de Barcelona, o de apañar unos miles de millones de euros más de los Presupuestos del Estado. Si fuese cierto que para Cataluña es una ruina estar en España, lo lógico es que decidan irse por su camino. Aunque personalmente creo que no es una ruina. Primero porque sus aireadas balanzas fiscales negativas no son tan onerosas como calculan; ya que esos flujos negativos son mayores en Madrid y en otras regiones europeas de semejante riqueza. Segundo porque silencian que lo mucho que dan al presupuesto español es, en una parte crucial, resultado de las ventas y empleos que se sostienen gracias al mercado español (las balanzas comerciales). Y tercero porque toman como un dato que las concesiones que tienen sus empresas con recursos naturales del resto de España no se verían afectadas por el camino de la separación.

Veo que Cataluña (o Madrid) no serían las desprendidas madres que dan mucho (para pagar los gastos públicos) a los que reciben poco (Galicia, Andalucía o Extremadura). Como en la pareja, perderán los dos con la separación. Pero, ya puestos en serio en tal separación, convendría que dedujesen -en el debe- las pérdidas en mercados y recursos naturales que ahora detentan, del haber de sus ingresos públicos plenos. Por estos pagos también saldríamos perdiendo (sobre todo en el sistema de pensiones) pero recuperaríamos la cuota de negocios con la que La Caixa o Gas Natural (entre otros) alimentan sus balanzas fiscales. Sería la cara privada de la ruptura de las cuentas públicas, porque estas cosas tienen sus dos caras.

No creo que lleguen las cosas a ese punto, pero conviene no dejarse amedrentar por un órdago de este calibre. Ni con Cataluña, ni con el País Vasco, creo que se deba ceder en el esfuerzo de cohesión que deben hacer como regiones (o Estados federados si de mí dependiera) ricas de España. Bajar el precio para conseguir su no desapego. Porque si solo quieres estar en la comunidad sin pagar apenas billete (caso del País Vasco), y recordándoles al resto que son una rémora, es mejor que sigas tu camino. Sin acritud y sin mosqueos, pero, por favor, no reclamen eso llamándole relación de bilateralidad.

No me resisto a dejar en el tintero el vidriosos agravio del tren AVE de Galicia a Madrid. Un agravio por los miles de millones que, con la que está cayendo, se tragará esa obra pública de los presupuestos que financiamos -casi- todos los españoles. Si por ese motivo se paralizase, convendría repercutir desde ya mismo todos los costes de las líneas AVE en funcionamiento (de Madrid a Sevilla, a Barcelona o a Valencia) en sus usuarios. Para evitar que estemos costeando así su multimillonario déficit tarifario los españoles que no las usamos.

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