Galicia, a la cola del crecimiento económico


Que la economía crezca es uno de los objetivos centrales de la acción de cualquier Gobierno porque, como se sabe, casi todas las demás variables económicas dependen del crecimiento. Desde los ingresos y gastos públicos hasta el empleo. Por desgracia para Galicia también en este objetivo central de la política económica la legislatura que ahora termina ha ido mal. Muy mal en realidad.

La iniciamos en el 2009 con una recesión, el PIB de Galicia se redujo el -3,4 % y la terminamos con otra, que según las últimas previsiones supondrá una caída próxima al 2 % al final del 2012. Estamos por lo tanto ante el peor escenario posible, una doble recesión, un ciclo de crisis en forma de W, algo que nunca había sucedido en nuestra historia: sufrir dos recesiones en un plazo de cuatro años. Además en los años intermedios, 2010 y 2011, el crecimiento fue prácticamente cero, de tal forma que el balance de la legislatura es un desplome del PIB superior al 5 %. Una auténtica catástrofe que nos hace retroceder al nivel de PIB del 2006. Y lo que agrava más el diagnóstico es que, finalizando el 2012, aún no se vislumbra el final de la crisis.

Este es el escenario de fracaso que pesa sobre la labor de los que tuvieron la responsabilidad de gobernarnos en este período. Porque siendo cierto que la crisis global es el factor determinante de este resultado tan malo, también lo es que el Gobierno Feijoo tiene su parte de responsabilidad. Una afirmación que queda demostrada al comparar lo sucedido en Galicia con el conjunto de España. Ahí van los datos oficiales tomados del INE.

En el 2008, el último año completo antes de Feijoo, la economía de Galicia creció el doble que la media española. Por el contrario, en el 2011, último año cerrado, crecimos menos de la mitad. Si en el 2008 Galicia fue la tercera comunidad que más creció, solo por detrás de Navarra y Extremadura, en el 2011 perdimos diez puestos y nos fuimos a la cola, ocupando el puesto numero trece. Más aún, en el período anterior a la crisis, entre el 2006 y el 2008, la economía gallega, por primera vez en toda su historia, encadenó un ciclo de tres ejercicios consecutivos creciendo más que la media del Estado y ahora ya estamos otra vez por debajo. De la recesión tiene la culpa la crisis global. Pero de la pérdida de este diferencial positivo para Galicia la responsabilidad es exclusiva de la política económica del Gobierno Feijoo. La razón es obvia. Desde que ganó las elecciones el PP la Xunta aplicó un durísimo plan de ajuste del gasto y de la inversión que ha tenido como consecuencia la depresión de la actividad económica. Este es el auténtico resultado de esa política: menos crecimiento, menos empleo y más paro, lo que acaba provocando un deterioro de las cuentas públicas.

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