Referendo, el descubrimiento del año


A l que tuvo la idea de pedir un referendo habría que darle el premio a la ocurrencia política del año. A la primera persona a quien se lo escuché ha sido al señor Fernández Toxo, con lo cual el premio debe ser para él. A Cándido Méndez habría que darle el segundo, por asumir la idea de forma entusiasta y haber tenido el arrojo de pedírselo al rey. Y tiene que haber un accésit para don Alfonso Guerra y otros ilustres personajes de nuestra izquierda, que encuentran en la petición de referendo la gran iniciativa de la temporada. Guerra está tan encandilado que llegó a plantear en Rodiezmo la gran disyuntiva para salvar a España: o referendo sobre las reformas de Rajoy o elecciones generales.

Razón teórica no les falta: si Rajoy ha tenido que cambiar su programa al descubrir la jorobada realidad, estamos ante una ruptura unilateral del contrato que le propuso a España. Por tanto, sus millones de votantes tendrían que decidir si aceptan el cambio o retiran la confianza a quien tuvo que hacer el cambalache. Sería un precedente prodigioso: cada vez que un gobernante hace lo contrario de la prometido, referendo al canto. Tendríamos que hacer uno después de cada Consejo de Ministros. Nos pasaríamos la vida de consulta en consulta.

Hay todavía otra ventaja: dado que nadie pone en su programa una subida de impuestos, nunca subirían, porque no estaba en el contrato. Cada vez que hubiera que aumentar el IVA o el IRPF, referendo por incumplimiento de promesa. Y como ningún ciudadano respalda esa subida, seríamos muy felices, porque los impuestos solo podrían bajar. Con ese horizonte, vayamos todos juntos, y la izquierda la primera, por la senda del referendo. Gobernar no se podría gobernar, pero lo íbamos a pasar pipa y tendríamos ocupados todos los domingos del año en votar y corregir al Gobierno.

Lo malo es que haya líderes que piensen que eso puede ocurrir. Lo malo es que haya dirigentes sindicales que todo lo que tuvieron que pedir al rey es que apoye tal idea ante Rajoy. Y lo peor es que la iniciativa ande por los mítines como reclamación más urgente o como propuesta estrella.

Si todo lo que nos tienen que ofrecer esos señores ante el desempleo, la huida de capitales, la quiebra de alguna autonomía o el empobrecimiento colectivo es un referendo sobre los cambios de Rajoy, dan ganas de coger la maleta y emigrar. Porque vamos a ver: suponiendo que lo perdiera el Gobierno, ¿quién y cómo administraría esa derrota? Suponiendo que hubiera que deshacer todas las reformas y recortes, ¿en qué situación quedaría España ante Europa y los mercados? Yo creo que este país requiere más eficacia del Gobierno, desde luego. Y de la oposición de izquierda, un poco más de seriedad.

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