La (des)vergüenza fiscal del fútbol español

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

22 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Cuánto son, calculados en las antiguas pesetas, 674 millones de euros? Pues son la friolera de algo más de cien mil millones de nuestra previa moneda nacional. Una cantidad de dinero fabulosa, cuya importancia es más fácil de apreciar en estos duros momentos de recortes, en los que ahorros de montante mucho más modesto (de docenas de millones de euros) son objeto de agrios debates y de abierto enfrentamiento entre ajustadores y ajustados.

Pues bien, 674 millones de euros es, en números redondos, la cantidad que adeudan a la hacienda pública los clubes de fútbol de primera y segunda división. Si se añaden otros de inferior categoría, la deuda con el fisco llega a los 752 millones, cifra que constituiría, en cualquier caso una vergüenza, pero que es, en el del fútbol, absolutamente escandalosa, vista la completa falta de pudor con que muchos clubes se gastan en fichajes y en otras maravillas un dinero que no es suyo, pues pertenece, en realidad, a todos los españoles, legítimos propietarios de una hacienda que se llama pública por esa razón precisamente.

Es verdad que las empresas futbolísticas no son las únicas que tienen deudas con Hacienda y con la Seguridad Social, pero hay algo que distingue su caso de prácticamente todos los demás: que el mundo del fútbol no cumple con sus obligaciones tributarias, pero no deja de pagar a sus estrellas, que cobran sueldos fabulosos, sueldos, por cierto, que tienen un inexplicable e inadmisible tratamiento privilegiado desde el punto de vista de la tributación. Tanto es así que la deuda del fútbol con Hacienda ha aumentado 145 millones ¡en los cuatro últimos años!