05 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Un año hemos tardado en recuperar la más preciada de nuestras joyas bibliográficas. Ha sido un año de preocupación ante la posibilidad de no recuperar jamás el Códice Calixtino o de hallarlo con daños. La paciente labor policial y judicial ha logrado que esta historia tenga final feliz. Nos trae dos frutos: el propio códice y la lección de que no se puede relajar lo más mínimo la seguridad de nuestro patrimonio cultural.