Vázquez, RB y el imposible esplendor

Novalis escribió sublimes himnos a la noche. Tengo la impresión de que Pérez Rubalcaba, a quien desde hoy mismo denominaré RB, ha sido elegido por sus compañeros para homóloga misión: cantarle a la oscuridad y prolongarla.

Pero RB nos queda lejos a los gallegos, que tenemos a la vuelta de la esquina el congreso socialista de aquí, o sea, más cercano y entrañable, más de andar por casa, más de figón y lareira, de marmitas y peroles y trinchetes prestos para cualquier incidencia. Dicen que Vázquez ha salido reforzado del congreso sevillano y yo digo que no. Nada, de todo lo sucedido en Sevilla, le ha dado un ápice de fuerza al globo socialista, más bien al contrario. Toca repartir el edén en pequeños trozos hasta que se desparrame por doquier (eso también lo escribió Novalis). Digo que luego de haber gobernado 21 años España, lo peor que ha hecho el socialismo es postergar su estertor. RB representa el último suspiro de todo lo que significó el felipismo. Será su sepulturero, el hombre que entregue el cráneo de Yorick a Hamlet para que este proclame: «¡Ay! ¡Pobre Yorick! ¿Qué se hicieron de tus burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes que animaban la mesa con alegre estrépito?». El PSOE se ha equivocado y, en lugar de reinventarse y reiniciarse, ha elegido el camino de la nada. Por eso todo lo que devenga del congreso sevillano producirá quebranto, no sosiego. Y quebranto es lo que le aguarda al socialismo gallego.

El PSdeG, como el PSOE, está abierto -como poco- en dos mitades. Una, la ganadora del cónclave de los idus de marzo gallegos, se estampará contra la muralla de Feijoo y, también, contra el deterioro del nacionalismo gallego (es decir, no sumarán 38 diputados ni en sueños). La otra hará de la intriga y la diatriba derrotista su discurso. Pero no arrancará lo que el socialismo precisa: una nueva era. Sin nueva era, el socialismo prolongará su agonía. Y el más culpable de todo ello será RB y, por extensión, todos los que lo han apoyado: entre ellos, obviamente, Pachi Vázquez.

Las derrotas son consecuencia, en política, del error. Acontecen porque algún engranaje no funciona. No corregir equivocaciones, posicionar al frente del PSOE a quien ha protagonizado su más sonoro descalabro, ha sido un hecho que no acierto a comprender. Ser partícipe del 52 % de delegados que votaron a RB conlleva una carga de la que no se librarán en el futuro. No se librarán Valenciano (¿pero cómo puede ser número 2 quien ha organizado la desastrosa campaña del 20-N?), Patxi López, Trinidad Jiménez... ni Pachi Vázquez, que caerá en marzo o en las próximas autonómicas.

Luego de la flaqueza de Adán y Eva, el jardín del Edén -decía Novalis- fue repartido en pequeñas parcelas. Pero el pretérito esplendor no volvió a existir. Jamás.

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