Cartografía del fraude fiscal


E l sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda estima que el fraude fiscal en España se eleva hasta la increíble cifra de 88.000 millones de euros anuales. Siguiendo la lógica de estos técnicos de Hacienda, si la lucha contra el fraude fiscal fuese más decidida y consiguiera reducirlo tan solo a la mitad, el Estado recaudaría 44.000 millones de euros más cada año. Se resolvería así el problema del déficit público, sin recortes en el gasto público y sin subidas de impuestos.

El último informe anual del Ministerio de Hacienda sobre los resultados de la lucha contra el fraude fiscal avala estas cifras, porque en el año 2010 Hacienda detectó una deuda fiscal de más de 10.000 millones de euros, y de 10.400 en el 2011.

Pero este informe de Hacienda revela más cosas, algunas de enorme interés para saber quién, cómo y dónde se defrauda. Por ejemplo, que en el año 2011 el 70 % del fraude detectado se concentró en el IVA y en el impuesto de sociedades. Y también que son las grandes empresas, las que facturan más de 100 millones de euros anuales, las principales defraudadoras, porque son responsables del 26 % del fraude detectado.

Es evidente, por lo tanto, cuáles son las figuras impositivas donde se defrauda más y también cuál es el perfil de los defraudadores. Y aquí hay un dato espectacular: la deuda media por contribuyente inspeccionado en el 2011 ha sido de 221.007 euros. Entiéndase bien esa cifra. No es la renta o los ingresos totales del declarante, es lo que tenía que ingresar en Hacienda y no lo hizo. Es por lo tanto la cantidad defraudada lo que demuestra que los defraudadores son empresas o particulares con un enorme poder económico.

Aunque en el IRPF el fraude detectado es menor, la realidad es que también existe, como lo demuestra cada año la estadística de la Agencia Tributaria. En el 2009, los ingresos medios declarados por los trabajadores asalariados fueron de 22.679 euros, mientras que los empresarios, los autónomos y los profesionales liberales (dentistas, abogados, arquitectos?) en estimación objetiva declaran un promedio de 11.036 euros, es decir, menos de la mitad.

Y es que la cultura del fraude fiscal parece estar en el código genético de algunos sectores sociales. Un ejemplo paradigmático es el caso de Emilio Cuatrecasas, presidente de uno de los bufetes de asesoramiento fiscal más prestigiosos de España. Este abogado millonario está acusado, por la Fiscalía de Barcelona, de defraudar 3,8 millones de euros, en diez delitos que afectan al impuesto de patrimonio, al IRPF, al IVA y al impuesto de sociedades.

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