Fuertes razones obligan a fuertes acciones


L a victoria de Feijoo le dio oxígeno en su día a Rajoy, cuando más cuestionado estaba. Ahora le da dos conselleiras que han hecho los deberes, Farjas y Currás. La política en otro tiempo podía tener algo de espectáculo. Hoy, lo justo. El ciudadano no está para bromas y ya solo mide a los políticos en eficacia. La eficacia es la diana. La marcha de las dos conselleiras da pie a reajustar y a crear un equipo de gobierno preciso. No caben conselleiros que arrastren errores por acción o por omisión. Necesitamos cirujanos sabios. El pulso trémulo para el pintor. Cuando se tiene la oportunidad de cambiar nombres, hay que hacerlo con todas las consecuencias. Sin esconderse. Gobernar es decidir. Decía Shakespeare, que tanto le gusta, por ejemplo, al presidente de Inditex, Pablo Isla, que no hay mejores improvisaciones que las que se preparan. Está claro que el ahorro es fundamental cuando las arcas están vacías. Feijoo tiene que elegir por los gallegos. Ha de optar, de la mano de la eficacia y del ahorro, por menos departamentos mucho más compenetrados. También escribió Shakespeare que fuertes razones obligan a fuertes acciones.

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