Al principio. Petroleados por el Prestige y castigados por la historia, pensábamos que con el candidato socialista a la Moncloa, tan volcado con nosotros en sus días de oposición, había llegado la hora de Galicia. El nuevo presidente nos contó que el Plan Galicia «no sólo no se para, sino que se mejorará». Además, habría una gran apuesta en I+D: Galicia se convertiría en una especie de nueva meca del chip. En cuanto a los problemas del naval, «no problem», arreglado: 1.400 despedidos y Ferrol hundido. ¿Lo bueno? La inversión del Estado en Galicia subió, sí, pero el Plan Galicia pasó a la historia. Aquí hay para todos. Zapatero ha prometido un Plan León, otro para Zamora, uno en Extremadura, otro en Madrid... Aunque si nos dan a elegir, nos quedamos con el Estatut. Ese sí que es un planazo.