Un padre por partida doble

| RAMÓN BALTAR |

OPINIÓN

27 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

A BOMBO y platillo se ha propalado la ordenación como sacerdote católico de un ex ministro anglicano, con mujer y dos hijas. El caso envuelve algunas circunstancias chocantes. Una es que la Santa Sede exima de la ley del celibato a un candidato casado procedente de otra confesión cristiana. Su delegado episcopal en Tenerife asegura que se trata de una excepción (¿para avanzar en el diálogo ecuménico?); que para los curas secularizados con costilla verdadera, mi gozo en un pozo, seguirá la prohibición. La aparente incoherencia y desconsideración con los propios quizá se deba al gran valor que los católicos romanos dan a la figura del converso, que iniciara Pablo de Tarso por corcovo de la montura. Otra está en la explicación de su mudanza: la decisión anglicana de ordenar sacerdotes a mujeres, «porque nuestro Señor no eligió a ninguna», y eso que a su vera había varias con méritos. Esta insulsa razón teológica demuestra que el nuevo presbítero no interpreta bien las Sagradas Escrituras e ignora los verdaderos orígenes de la religión que practica: Jesús de Nazaret, un laico, sólo quería reformar el Judaísmo y no fundar una religión distinta, por lo que mal pudo elegir los servidores del altar. Lo demás son pamplinas celestiales. ¿Cómo será que un clérigo escrupuloso encuentre natural dejar su Iglesia porque acepta el sacerdocio femenino para pasarse a otra que obliga a tragar la infalibilidad de su pontífice máximo? Psicologías aparte, se advierte el impacto del prejuicio ideológico que todavía sigue viendo en la mujer la reencarnación de Eva, la Tentadora . Como gesto de fraternidad ecuménica queda muy tacaño. Para ser generoso, habría que haber aceptado la validez de la anterior ordenación sacerdotal y buscarle parroquia. Previo curso de español.