LA MUERTE de Juan Martínez Galdeano en la comandancia de Roquetas de Mar no puede cubrir, bajo el injusto manto de la duda, el trabajo de la Guardia Civil, realizado frecuentemente en condiciones nada acordes con la trascendencia de su servicio público. Para comprobarlo basta acercarse a la vida cotidiana en una casa cuartel del rural gallego. La Asociación Independiente de la Guardia Civil de Galicia alerta de la «indefensión» en la que con carácter general el cuerpo desempeña su labor, un calificativo que a primera vista parece de forzada aplicación al suceso de Roquetas. A los guardias allí implicados les asiste el derecho de presunción de inocencia, igual que a toda la sociedad el de saber la verdad para que se erradique todo déficit democrático en el ejercicio de las armas.