A PESAR de algunos augures, Galicia tiene nuevo presidente y no ha pasado nada. Las vacas no caminan para atrás, ni se han secado las fuentes. Una semana más y Touriño comenzará el mandato del posfraguismo. La alternancia siempre es higiénica. Aquí y en otros lugares a los que aún no ha llegado, como la Extremadura de Ibarra o el País Vasco del PNV. A medio plazo, el nuevo presidente puede mirar hacia un horizonte despejado. Dentro de año y medio será distinto. La manida reforma del Estatuto habrá encallado, con las municipales comenzará una puja electoral constante con su socio de Gobierno, ya no se le podrá echar la culpa de todos los problemas a Fraga y, se supone (sólo se supone) que el PP habrá ejecutado la sucesión. Pero ni entonces las vacas irán para atrás.