Decisiones que desconciertan

OPINIÓN

¿QUÉ LE OCURRE a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, con nuestra tierra, que parece habérsele vuelto incomprensible, a pesar de que en ella nacieron antepasados suyos? La sensación que da es que sale de un charco para meterse en dos. El presidente de la Xunta afirmaba el miércoles que la ministra le está infligiendo «un duro castigo» a la comunidad al no licitar «ni un solo kilómetro de carreteras ni de AVE». Lo cual rozaría el ultraje ya que, según Fraga, «no es una cuestión de partido sino de país». La última fazaña de la ministra la publicaba ayer este periódico. Su ministerio no financiará el tramo de autovía Cabreiros-Vilalba, destinado a unir la Transcantábrica y la Meseta en el 2006, a pesar de haber sido suscrito en el 2002 por el anterior ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, y el presidente de la Xunta, Manuel Fraga. Situaciones como ésta justifican que el PP y el BNG (y muchos socialistas) consideren necesario alcanzar un pacto global en Galicia para hacer una propuesta única que se incluya en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT). Por ello también es oportuna la propuesta de Touriño de debatir el PEIT en el Parlamento. Cualquier cosa menos dejar que la confusión genere más desconfianza y tensión. Creí que la última visita a Galicia de Magdalena Álvarez, el pasado lunes, había servido para despejar las dudas sobre las infraestructuras previstas para Galicia. Así se nos explicó, y así se entendió la decisión de los alcaldes de A Coruña, Santiago y Lugo de no asistir a la cumbre de las siete ciudades gallegas convocada por la alcaldesa de Vigo, Corina Porro. Los socialistas Francisco Vázquez, Sánchez Bugallo y López Orozco son políticos de peso que han demostrado no transigir con el menosprecio a los intereses de sus representados. De lo cual cabe deducir que la ministra les dio sólidos argumentos. Sin embargo, luego vienen los charcos y... Pero no nos equivoquemos: la realidad deseada es que el Plan Galicia no sea un arma arrojadiza entre partidos, sino la respuesta a unas demandas bien identificadas cuyo objetivo es evitar la discriminación y el aislamiento de nuestra comunidad. De esto se trata, señora ministra. Simplemente.