Chove

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

GALICIA, agosto: Chove sobre mollado. La gente escapa de las playas como puede. Se forran los que venden paraguas y chubasqueros. Turistas a remojo en cualquier recuncho del país, quiero enviar un mensaje de ánimo. Veo un arco iris que cruza una ría como un puente de colores y me quedo con la boca abierta. Los campos húmedos tienen mil verdes, verdes casi imposibles, como si los prados fuesen de algas. La cocina gallega tiene un producto de ensueño: el marisco, el pescado, las verduras. Todos ellos incomparables e impensables sin el agua fértil. Siento que los turistas de agosto se hayan encontrado con un récord de precipitaciones. Pero precipítense sobre este texto de García Márquez, de turista en Galicia y con lluvia: «Llovía en la ciudad, llovía en los campos intensos, llovía en el paraíso lacustre de las rías. Andábamos por entre esta lluvia como por un estado de gracia, comiendo a puñados los únicos mariscos vivos que quedan en este mundo devastado, comiendo unos pescados que siguen siendo peces en el plato y unas ensaladas que seguían creciendo en la mesa, y sabíamos que todo estaba allí por el agua, que nunca acaba de caer. Galicia sin lluvia sería una desilusión». Palabra de Nobel. cesar.casal@lavoz.es