Nuestros derechos, blindados

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

LOS POLÍTICOS y sus adláteres no dejan de darnos sorpresas. Habrá que llevar al libro de la oro de la Primera de TVE el telediario de las 15.00 de ayer, jueves. ¡Una apertura de infarto, inesperada e insólita! Que con un gobierno del PP, apareciera de entrada una imagen de los diputados del PSOE en el Congreso diciendo con el gesto y la palabra: ¡Manos arriba, esto es un atraco!, resultaba novedoso. Probablemente porque el realizador no es cinéfilo, nos privó de un plano encadenado con el modo de protesta de los de Izquierda Unida, luciendo pancarta con título de película de Luis García Berlanga: ¡Todos a la cárcel! Claro que para sorpresa la que nos da Jacques Chirac, ese presidente del gobierno que, tan tieso como comparece en ocasiones, me recuerda a nuestro Delegado del Gobierno. Al fin, el líder francés tomó en cuenta la opinión del comité de expertos y prohibirá todo signo externo y ostentoso de cualquier religión, desde el velo musulmán al crucifijo cristiano. Me temo que somos legión los que no acertamos a concluir si es un gran acierto o será un gran fiasco. Quizá por eso no estábamos en el antedicho comité, calificado también de sabios. Otro paso que dará Chirac, en el mismo paquete, es crear una autoridad independiente para la discriminación. Me temo que con el mimetismo que hay en nuestra política, y en otras, pueda convertirse en una segunda edición de los ombudsman, luego castellanizados como defensores del pueblo. Hoy tenemos defensores o valedores estatal y autonómico, del menor, del ciudadano, de los universitarios, del banco zeta y la empresa uve, del viajero de líneas áereas... y así una larguísima relación. En todos los casos, en esta sociedad que parece empeñada en hacerse con una larguísima lista de derechos y un adarme de obligaciones, son defensores de nuestros derechos. Para que no olvidemos las obligaciones poco más van a quedar que los guardias, y como ésta no es una sociedad reprevisa, ¡pues ni caso!