Mangouras, el pagano

OPINIÓN

LA CATÁSTROFE que ha colocado a Galicia al borde del abismo tiene un responsable. Al menos uno. Pero ese no es Apostolos Mangouras, capitán del Prestige . Por mucho que permanezca en prisión mes y medio después de una detención aún no suficientemente clara. Mangouras es el pagano, pero no el responsable. Las revelaciones que este periódico viene realizando sobre las advertencias y propuestas que el capitán del Prestige realizó a sus interlocutores en los días posteriores al ya fatídico 13 de noviembre, ponen de manifiesto que el marino griego trató de actuar con una sensatez de la que otros carecieron. Fondear el barco a cuatro millas de Muxía, no alejarlo porque se partiría y, sobre todo, no llevarlo de jira, parecen alternativas más coherentes que tratar de sacarse el problema de encima. Mangouras, que ha pasado gran parte de su vida en puentes de mando y que conocía el estado en el que se hallaba el petrolero, se vio obligado a negociar con un fantasma. Nunca supo quién estaba al mando del operativo. Porque su interlocutor debía ocultar que su único aval era el de poseer el título de patrón de chalanas. Para quienes mantuvimos que la actuación de Mangouras no había sido delictiva, resulta difícil de entender que continúe en prisión. Compañeros, técnicos, asociaciones profesionales, universidades y marineros con una larga trayectoria, han dicho, por activa y por pasiva, que el marino griego obró correctamente. Pero ante el rosario de despropósitos, ante la alarma social generada, se necesitaba a un pagano sobre el que volcar todas las incompetencias que el petrolero iba dejando. Cuando la justicia proclame su inocencia y Mangouras abandone la prisión de Teixeiro, el caso no estará cerrado. Alguien tendrá que ocupar su celda. Y uno no quiere ser profeta.