INTERPRETACIONES

La Voz

OPINIÓN

NEGOCIACIONES DE PAZ EN ORIENTE MEDIO ENRIQUE VÁZQUEZ, periodista

28 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Sobre el terreno resonaron ayer varios ecos del descarrilamiento sufrido por el proceso de paz israelo-palestino ya en la madrugada del jueves: los palestinos dijeron no a las propuestas-base del presidente Clinton y fue suspendida en el acto la prometedora cumbre Barak-Arafat prevista en Egipto. El campo de los profesionales se alineó de hecho con la versión norteamericana, la más dulce de todas, según la cual los interesados no han respondido realmente a las proposiciones y Washington espera sus comentarios para ver cómo procede. Esta interpretación es balsámica, y en ella subyace la tesis de que todo es corregible, pues la negociación no ha sido cancelada y a ella se podría agregar la expresada por el negociador-jefe palestino, Saeb Erekat, el hombre que escuchó el sábado en la Casa Blanca del presidente Clinton su escueto plan para un acuerdo final: «Detalles, detalles y más detalles es lo que necesitamos...». En el otro extremo, los radicales del campo ultranacionalista en Israel, con parte del movimiento de los colonos y el alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert (Likud) y los duros de la Intifada, como Maruan Marghuti. El primero ha llevado sus oficinas simbólicamente ante el Muro de las Lamentaciones, y el segundo ha dicho que el arreglo ofrecido es una estafa en toda regla... Más claros aún, los ecos de los ataques armados contra israelíes (dos soldados israelíes muertos en Gaza y una decena de heridos en la explosión de una bomba en un autobús en Jaffa)... No se produjeron instantáneas represalias a gran escala, como ocurría hace un mes y medio, pero no se descartan y nadie está seguro de si esa moderación significa algo y es una contra-señal. La impresión, en medio de una catarata de especulaciones, parecía externamente caótica, pero prevalece la impresión de que Israel tenía más deseos de dar su sí que los palestinos, y lo prueba que el número de sus alegaciones era la mitad de las de éstos. Faltan precisiones decisivas sobre Jerusalén oriental, colonias (el plan Clinton, que se sepa, no se refiere a un eventual intercambio de territorios) y adornar mejor el crudo no al derecho al retorno de los refugiados.