La lupa de Emilio Rosanes: Real Zaragoza, un histórico ante una final por la permanencia

Emilio Rosanes FERROL / LA VOZ

OPA RACING

JOSE PARDO

Un cúmulo de adversidades sitúa a los maños en la decimoquinta posición a falta de tres jornadas para la conclusión del campeonato

18 may 2024 . Actualizado a las 18:04 h.

A lo largo de nuestra vida, todos hemos realizado algún viaje que, organizado desde la más absoluta insensatez o locura, ha pasado a convertirse en un inolvidable recuerdo de momentos plagados de felicidad. Con ese espíritu, emprende viaje la familia racinguista a la capital maña, continuando, una jornada más, aferrados a ese sueño al que las matemáticas y el Racing Club Ferrol de Cristóbal Parralo nos han invitado a soñar.

Si retrocediésemos dos años en el calendario, con dos trasatlánticos anteponiéndose en la clasificación de la categoría inmediata anterior, escasos valientes se hubieran atrevido a vaticinar que, a falta de tres jornadas para la conclusión del actual campeonato, el conjunto verde mantendría opciones de disputar la promoción de ascenso a la máxima categoría.

Un viaje de ensueño que nos lleva a aterrizar en Zaragoza, donde la entidad que en su momento levantó títulos de competiciones europeas y, alejada de las posiciones que por masa social, presupuesto e historia le corresponde, llega al encuentro en su peor momento clasificatorio de la temporada con la imperiosa necesidad de obtener un resultado positivo que le permita asegurar la permanencia en la categoría, pues en este momento se encuentra separado únicamente de cinco puntos de los puestos de descenso.

El pobre rendimiento de la escuadra zaragocista en el transcurso del campeonato quizá haya que atribuírselo a distintas adversidades que han podido mermar de forma considerable el potencial de una equilibrada plantilla confeccionada por Juan Carlos Cordero y que debiera competir por objetivos totalmente diferentes.

la plantilla

Lesiones de jugadores determinantes

La plaga de lesiones de larga duración de jugadores determinantes en el equipo maño, que mantiene alejados de los terrenos de juego actualmente al central Lluis López, el lateral zurdo Carlos Nieto, Marc Aguado, Francho Serrano y Raúl Guti en la sala de máquinas, el alarmante bajo rendimiento de jugadores contrastados del nivel de Manu Vallejo, Sinan Bakis y Sergi Enrich y las erráticas e impulsivas decisiones derivadas de la impaciencia a la que ya nos han acostumbrado determinados dirigentes, cuyas emocionales decisiones resultan incompatibles con el apoyo a un proyecto deportivo a medio y largo plazo. Fruto de ello, asistimos, en el caso del Real Zaragoza a una sucesión de inquilinos en el banquillo que no han logrado enderezar la trayectoria inicial. Destituido Fran Escribá, con 22 puntos conseguidos en 16 encuentros ( 1,38 puntos por partido), sus sucesores Julio Velázquez ( 15 puntos en 14 partidos, 1,07 puntos por partido) y Víctor Fernández ( 9 puntos en 9 encuentros, 1 punto por partido disputado) evidencian objetivos datos que justifican la trayectoria durante la temporada, cuyos responsables deportivos podrían emular a la zaragozana Eva Amaral y pedir perdón a su fantástica afición por todos los errores y las mil contradicciones.

Asimismo, las continuas rotaciones en portería y en línea de ataque, posiciones determinantes a nivel de responsabilidad y que exigen un elevado nivel de confianza por parte del equipo técnico, lejos de contribuir a enmendar la trayectoria maña, ha derivado en un menor nivel competitivo en dichas posiciones por parte del conjunto blanquillo.

Sistema de juego

1-5-3-2 con Víctor Fernández

La llegada de Víctor Fernández al banquillo zaragocista, bajo su repetido discurso de que nunca podremos pensar en el futuro si no resolvemos antes el presente, ha supuesto una evolución en el sistema de juego hacia un 1-5-3-2, en el que vienen siendo habituales en las últimas jornadas Cristian Álvarez en portería, Fran Gámez en el carril derecho, Alejandro Francés, Santiago Mouriño y Jair Amador como tripleta de centrales y Akim Zedadka o Quentin Lecoueche en carril izquierdo. Toni Moya, Jaume Grau y Maikel Mesa en sala de máquinas, con Iván Azón y el canterano Adrián Liso como referencias ofensivas. La sanción que acarrea Toni Moya, motivada por su expulsión en el encuentro de la última jornada celebrado en el Carlos Tartiere genera una incógnita difícil de despejar al no existir un jugador específico en su puesto en la primera plantilla, por lo que el técnico zaragocista ha incluido en la convocatoria a varios jugadores procedentes del segundo equipo brillantemente dirigido esta temporada por el extécnico racinguista Emilio Larraz, inmerso, en tierras pontevedresas, en la disputa de la promoción de ascenso a la categoría de bronce de nuestro fútbol.

Con un estilo de juego alegre, basado en rápidas combinaciones y transiciones a partir de un posicionamiento menos avanzado que con técnicos predecesores, acompañado de una presión más intensa en terreno de juego propio que posibilite la creación de espacios en las espaldas de la defensa rival, para hacer valer la velocidad de sus referencias ofensivas y, a la vez, tratando de dar la lectura adecuada a cada momento del juego a través de una alternancia entre la decisión de apostar por la posesión de balón o desplegar un juego más directo.

los ases

Iván Azón y Maikel Mesa determinantes

En fase ofensiva, tratan de hacer transitar su juego por los sectores exteriores, abusando en ocasiones del centro lateral, en el que la excelente anticipación mostrada por Iván Azón y la incorporación a zona de finalización de Maikel Mesa han resultado determinantes en el transcurso de la temporada.

No obstante, en las últimas jornadas se detecta cierta falta de contundencia en ambas áreas pese a contar con el segundo mejor registro de la categoría en duelos individuales ganados en balones aéreos.

el debe

Fragilidad en las transiciones defensivas

En el aspecto defensivo, muestran una cierta lentitud ante rápidas transiciones ofensivas de sus rivales, una impropia distancia entre líneas en acciones de ataque posicional de sus adversarios así como fragilidad en la resolución de acciones provenientes de centros laterales. Muestran demasiada pasividad a la hora de realizar interceptaciones sobre disparos de media y larga distancia, faceta en la que han visto perforada su meta en nueve ocasiones y continúa pendiente de mejora la comisión de errores impropios en la salida de balón por parte de su línea defensiva, arriesgando la posesión de balón en jugadas sin aparente dificultad.

Cuando ambas entidades salten al terreno de juego de La Romareda conocerán los resultados de sus rivales directos en sus diferentes objetivos, circunstancia que hace aún más especial un encuentro en el que el control emocional y el estado anímico pueden resultar determinantes.