Muere en Monforte Jesús Pereira, el hombre que vivía «de milagro»
OBITUARIOS
Quiso patentar el Pelegrín, acabó condenado a pagar 500 millones de pesetas y fundó un partido político independiente
31 ago 2026 . Actualizado a las 20:15 h.Jesús Pereira Fernández murió este sábado en Monforte a los 66 años de edad. Su fallecimiento llega cuando llevaba ya mucho tiempo apartado de la vida pública, pero fue una de las figuras más singulares y controvertidas de la vida política y social de Monforte de los primeros años del siglo XXI. Fundador de un partido político independiente, quiso ser el azote del entonces alcalde Severino Rodríguez, pero sus resultados electorales no estuvieron a la altura de la intensidad que le ponía a todo. Años antes se había hecho famoso en toda Galicia cuando intentó conseguir los derechos de imagen del Pelegrín, el símbolo del Xacobeo 93.
Pereira murió en la casa de su familia en la parroquia monfortina de Moreda. Tenía 66 años y todo apunta a un fallecimiento repentino por causas naturales. En esa misma casa vivió muchos años con sus padres, pero los dos murieron recientemente, él hace aproximadamente un año y ella hace poco más de un mes. El funeral por Jesús Pereira se celebrará este lunes a las ocho de la tarde en la iglesia parroquial de Moreda.
El nombre de Jesús Pereira saltó a los medios de comunicación por primera vez en los años 90, cuando la Xunta lo denunció por haber registrado a su nombre en 1992 la propiedad intelectual del Pelegrín, el nombre comercial y los lemas de la conmemoración del año santo de 1993.
Cuatro años después sería juzgado y condenado por un delito de usurpación de marca a dos años de cárcel y al pago a la Xunta de una indemnización de 500 millones de pesetas (unos 3 millones de euros al cambio actual).
Pereira todavía mantendría vivo aquel litigio durante años. Él sostenía que había sido una sentencia injusta y motivada por las presiones políticas del gobierno de la Xunta en aquella época. El caso no se cerraría hasta el 2005, cuando el Tribunal Constitucional dictó una sentencia que confirmaba la condena.
El carpetazo al caso del Tribunal Constitucional no tuvo efectos prácticos inmediatos sobre la condena. Pereira ya había quedado liberado de ingresar en prisión por carecer de antecedentes penales y porque la pena no superaba los dos años. Tampoco llegó a pagar la multimillonaria indemnización, ya que después de dictada la sentencia condenatoria se declaró insolvente.
En medio del tribunal, su diálogo con el juez sobre esa insolvencia acabó de una manera involuntariamente cómica, pero memorable, cuando el juez le preguntó: «¿Pero entonces de qué vive usted?». «De milagro, señoría», respondió Pereira.
Como un milagro, por sorprendente y repentino, fue también su aparición como figura política local en el Monforte de los años 2000. Jesús Pereira fundó la formación política Independentes de Lemos. Pretendía obtener representación en la corporación monfortina y sacudir el tablero político local. En las elecciones municipales de 2007, presentó una candidatura que encabezaba él, sino Jacinta Sánchez, que después sería juzgada por hacerse pasar por abogada.
A pesar de sus esfuerzos y de su activa presencia en la vida local, los resultados obtenidos por la formación fueron muy discretos: solo 67 votos.
Aquel fiasco electoral no impidió que Pereira se convirtiera en un actor político de referencia en la oposición monfortina. Como portavoz de su partido, su nombre comenzó a sonar con frecuencia en los medios de comunicación, no tanto por sus propuestas programáticas, sino por su incesante actividad denunciante. Solicitaba estudios técnicos para regular el tráfico en el centro de la ciudad o denunciaba la falta de planificación en las obras municipales, pero su verdadera seña de identidad fue la querella judicial como herramienta política.
La acción política de Pereira se caracterizó por un enfrentamiento constante y abierto con el gobierno municipal del BNG, liderado por el alcalde Severino Rodríguez. Su procedimiento habitual era la interposición de querellas contra distintos cargos de la corporación.
En una de las más sonadas señaló al alcalde, a una concejala y al secretario del consistorio por falsedad documental, prevaricación e infidelidad en la custodia de documentos. La base de esta denuncia era el supuesto hallazgo de una bolsa con cientos de documentos personales de ciudadanos, que según Pereira evidenciaban una gestión irregular.
El enfrentamiento con el ejecutivo local fue en aumento. En otra ocasión, denunció al concejal de Obras y de nuevo al alcalde, esta vez por prevaricación en relación con unas obras municipales. Esta denuncia específica, que como todas las demás sería archivada por el juzgado, generó años más tarde una nueva polémica cuando el Partido Popular local utilizó el coste de la defensa jurídica del concejal para acusar al gobierno municipal de irregularidades. La sombra de Pereira, aunque desde la oposición más marginal, alargaba su influencia en la política local.
El ingreso en prisión
NI la sentencia del Constitucional ni su fracaso electoral ni tampoco el nulo éxito de sus constantes denuncias judiciales hicieron desaparecer su nombre de los medios, pero sus apariciones fueron centrándose cada vez más en sus propios problemas con la justicia.
Llegó a ingresar en prisión a finales del 2011 para cumplir una condena por apropiación indebida, tras una denuncia de un antiguo socio que había compartido con él una empresa de telefonía. Uno de sus últimos episodios públicos conocidos fue una nueva denuncia contra el Ayuntamiento en 2014, esta vez por la construcción de una pérgola en el Parque de los Condes que, según él, no se ajustaba al proyecto autorizado.
Su figura siempre estuvo envuelta en una profunda controversia. Mientras que él se presentaba como un denunciante incansable y un político que luchaba contra la corrupción y el oscurantismo del gobierno local, sus adversarios políticos le devolvían los calificativos. Severino Rodríguez llegó a tildarlo públicamente de "delincuente que estuvo preso 18 meses" y a acusar incluso a la oposición local de actuar de la mano de Pereira para sus ataques políticos. Su historia es el retrato de un personaje singular que logró marcar la agenda política y judicial de Monforte durante casi diez años.
Su vida como empresario en Santiago
Antes de hacerse popular por su pleito con la Xunta, Pereira tuvo un pasado con muchas luces y algunas sombras en la hostelería nocturna de Santiago, en los años de máximo apogeo de la movida estudiantil.
A mediados de los 80 montó junto a otro socio la discoteca La Facultad, en Santa Lucía, en la salida de la carretera de Ourense. De aquellos años, Clangor se llevó la fama por la música y por el atentado terrorista del que ya nunca se recuperó pese a reabrir meses más tarde, pero el local de Jesús, que era la siguiente parada, se llenaba tanto o más de universitarios y trabajadores jóvenes y tenía incluso un ambiente algo más selecto.
Siguiendo esa línea de clientela consiguió atraer a Santiago en noviembre de 1990 la franquicia Pachá, en el mismo bajo, un proyecto que solo duró unos meses y que se vio afectado por la crisis económica y los controles policiales para acabar con el goteo de accidentes nocturnos de jóvenes que se movían de madrugada en el entorno de la capital gallega.