Adiós a Javier López Iglesias, el motor en la retaguardia de Unións Agrarias

Somos Agro REDACCIÓN

OBITUARIOS

Javier López a la salida de un acto en una imagen de archivo
Javier López a la salida de un acto en una imagen de archivo

Fallece a los 65 años el secretario de Organización del sindicato, un histórico del compromiso sindical y la defensa del medio rural

23 jul 2026 . Actualizado a las 20:39 h.

Hay rostros que llevan años ligados al sindicalismo agrario gallego. Algunos están en primera línea, lidiando con los micros o encabezando campañas para dignificar el trabajo de quienes nos dan de comer. Otros prefieren hacer esa misma labor desde la retaguardia, como los regidores que guían la escena cuando empieza la función. Ahí estaba Javier López Iglesias (Santiago, 1961), el actual secretario de Organización, Administración y Área Interna de Unións Agrarias, fallecido este lunes a causa de un infarto.

El cargo lo había revalidado en el 12º Congreso Nacional de la entidad celebrado el año pasado. Pero antes de convertirse en una de las manos derechas del secretario xeral de esta organización agraria, Roberto García, fue responsable entre 1987 y 1990 de la rama de seguros agrarios de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), entidad a la que pertenece también Unións Agrarias. Entre sus funciones estaba la de inculcar a los agricultores y ganaderos la importancia de contar con un respaldo cuando vienen mal dadas.

Nacido en el barrio compostelano de Conxo, desde muy joven defendió las causas ligadas a la lucha sindical. Primero a través de su militancia temprana en el Partido Comunista, donde forjó su amistad con el expresidente gallego Emilio López Touriño. Y, después, desde la agrupación local del PSdeG en Santiago de Compostela, donde colaboró en la dinamización de políticas locales enfocadas hacia el medio rural.

A lo largo de los años, también fue secretario xeral de la Asociación de Criadores Avícolas de Galicia (Acriaga), desde donde reivindicó el equilibrio de las relaciones entre los productores de aves de la comunidad —un sector muy ligado a la comarca de Deza a donde se trasladó a vivir— y las empresas integradoras. Allí protagonizó una de las movilizaciones más importantes del sector avícola a nivel estatal. Sus demandas: precios dignos para estos productores.

Afable en el trato, era una persona muy cercana y a la que le gustaba disfrutar. La noticia de su muerte no solo sorprendió a sus compañeros de Unións Agrarias, también a todos los que le conocían.