Muere a los 89 años Josefina Molina, directora de cine pionera y revolucionaria

Mónica Pérez
M. Pérez REDACCIÓN / LA VOZ

OBITUARIOS

La directora de cine Josefina Molina, en A Coruña en el año 2012
La directora de cine Josefina Molina, en A Coruña en el año 2012 EDUARDO PEREZ

Entre sus obras más conocidas está la innovadora «Función de noche», una especie de «Gran Hermano» filmada en 1981 con Lola Herrera y Daniel Dicenta interpretándose a sí mismos

30 may 2026 . Actualizado a las 11:22 h.

Josefina Molina ha muerto a los 89 años en Madrid tras una vida dedicada en cuerpo y alma al cine, el teatro y la televisión. Nacida en 1936 en Córdoba, fue una de las primeras directora de cine que pudo dedicarse a ello en una España que acaba de salir de la dictadura franquista. «Trató de hacer del cine un espacio donde la mujer también pudiera sentirse representada», según recuerda la Academia de Cine, encargada de comunicar la triste noticia de su muerte. Además de dirigir, Josefina Molina también fue guionista, realizadora de televisión y novelista, valiéndose «de todos los medios que le fueron posibles para contar sus historias, luchando siempre por ser fiel a su mirada», añaden desde la entidad. 

Su carrera comienza en televisión, con obras tan recordadas como la adaptación de El Camino, de Miguel Delibes, o Teresa de Jesús, protagonizada por Concha Velasco y con guion escrito a medias con Carmen Martín Gaite. Esta última ficción destaca por centrarse en el aspecto más humano y feminista de la santa, desde un punto de vista que nunca se había abordado. La propia Molina calificó a Teresa de Jesús como «una mujer interesantísima, una mujer que en el siglo XVI ya había hecho cosas que hoy nos parecerían imposibles de hacer en ese momento». 

Su obra cumbre, por la innovación que supuso en el mundo del cine, fue Función de noche, donde Lola Herrera y Daniel Dicenta repasaban de manera cruel y en una especie de Gran Hermano su tortuosa relación de pareja. A la actriz la oportunidad de esta película le llegó después de interpretar a Carmen Sotillo en el teatro en Cinco horas con Mario. José Sámano, que producía la obra de teatro y Josefina Molina, que la dirigía, le propusieron una insólita adaptación cinematográfica de la obra de Delibes al cine. ¿El resultado? Una de las películas más vanguardistas del cine español. «Hacer Carmen Sotillo es hacer un poco de Lola Herrera», comienza diciéndole la actriz a su ex, padre de sus dos hijos, Natalia y Daniel, tras quince años separados. El monólogo de Cinco horas con Mario se transforma en Función de noche en un diálogo descarnado, en el que la intérprete reprocha a su marido la culpa, sus infidelidades, no sentirse amada o no haber disfrutado nunca a nivel sexual. 

Sámano, que casualmente fue pareja durante años de Mercedes Milá —primera presentadora del reality show Gran Hermano—, ideó junto a Molina un espacio cerrado para dar intimidad a la pareja y grabó todo desde cuatro falsos espejos. «Llegó un momento en que la conversación se hizo tan agobiante que no podíamos continuar», recordaba la directora. «No he vivido para mí. Lo he descubierto ahora, que he vivido para todo el mundo, menos para mí. Desde que tenía que ir a empeñar el reloj y la sortija de mi madre porque no llegaba el sueldo hasta ahora. Ha sido toda una vida en la que he ido creciendo y he ido preocupándome por todo el mundo, menos por mí. Ahora pienso que… no sé si me apetecía de verdad ser honrada y decente, lo cierto es que yo lo era para complacer a los demás», son algunas de las desgarradoras reflexiones de Lola Herrera en la película. 

«En mis películas siempre hay un personaje femenino que lucha contra la opresión», explicaba sobre sus cintas Josefina Molina. «En un momento determinado hicimos algo que parecía difícil: hacer aquello que nos gustaba. Por tozudez hicimos posible lo imposible para lograrlo», recuerda que hizo junto a otras compañeras como Pilar Miró y Cecilia Bartolomé. En el año 2006 fundó la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA). 

Josefina Molina fue galardonado en el año 2012 con el Goya de Honor, convirtiéndose así, una vez más pionera, en la primera mujer directora de cine en recibirlo

«Siendo directora de cine asistes a muchos momentos mágicos en la vida. Cada película es una aventura que empiezas y nunca sabes cómo va a acabar», decía en el vídeo proyectado antes de recoger la estatuilla. «Yo vi muy claro a los 15 años que eso era lo que me gustaba, vi El río, de Jean Renoir, y vi que se podían contar cosas que a mí me afectaban de una forma muy poderosa. Pensé que dirigir películas era lo que había que hacer porque conseguían conjuntarlo todo: literatura, la imagen, las historias, la música...», añadía. «A lo largo de la vida lo que haces es contentar a esa adolescente que fuiste y cumplir su proyecto», resumía. 

Josefina Molina contaba con una apabullante trayectoria en cine, teatro y televisión, con obras como Vera, un cuento cruel (1974), Un globo, dos globos, tres globos, Esquilache (1989), La Lola se va de los puertos, protagonizada por Rocío Jurado y Pepe Sancho en el año 1993 o Lo más natural, con Miguel Bosé y Charo López en 1991. También publicó varias novelas: Cuestión de azar (1997), En el umbral de la hoguera (1999) y Los papeles de Bécquer (2000). 

Sobre su vida personal Josefina Molina siempre aseguró tener «una fobia total al matrimonio». «Para mí siempre ha sido un camino mortal. Con 23 años tuve mi primer novio y dos meses antes de la boda pensé que cómo me iba a meter en esa aventura sin saber realmente quién era yo. Incauta de mí, se lo dije al novio: ¿por qué no aplazamos esto y me esperas? Y qué decepción su respuesta, qué decepción. Ahí acabó todo», contaba en hace años en una entrevista en El País. Y precisamente en sus vivencias y las de las mujeres que se rodeaban, se inspiró para muchas de sus obras: «Nada me apetecía más que profundizar en la situación de una mujer de mi generación. Te educan para ser una persona que no opina por sí misma y que está atenta a lo que el hombre diga y a cambio tienes que exigirle que él sea fuerte, que no llore nunca, que resuelva todos los problemas. En el momento en que se enfrentan los dos, ni la una es lo que le han dicho que debe ser ni el otro es tan fuerte, todo se viene abajo porque no es posible que un hombre pueda con todo lo que se le exige, ser un héroe...».