Santiago pierde a Celia Conde, la mujer que amasó un pan de prestigio

leila fernández, i. c. SANTIAGO

OBITUARIOS

Cedida

Regentó con su marido, Emilio Moure, una empresa de panadería que tiene continuidad familiar en Pan da Moa

22 jul 2022 . Actualizado a las 05:19 h.

Santiago ha perdido a Celia Conde Rivadulla, un referente en el mundo de la panadería conjuntamente con el que fue su marido, Emilio Moure González, con quien llevó adelante el negocio y que actualmente tiene continuidad como predecesora de la actual empresa de panadería Pan da Moa, una de las más prestigiosas de la capital y de Galicia. Madre de cuatro hijas, Celia Conde Rivadulla falleció el pasado sábado a los 92 años de edad. Era vecina de Basquiños, el mismo barrio donde montó junto a su marido su primer horno.

La vida de Celia ha girado alrededor del mundo de la panadería. De joven, mientras que su madre recorría las ferias de ganado vendiendo cerdos, ella se encargaba de hacer pan en su casa de la rúa da Angustia, que luego llevaba a cocer al horno comunitario de la zona antes de desplazarse hasta Pontevedra para venderlo. En sus habituales visitas al horno es donde conoce a Emilio, con el que se acabará casando unos años más tarde. Él era panadero de sangre, la tercera generación de su familia, que poseía sus propias panaderías en la ciudad.

Poco tardó Celia en entrar en este mundillo. En 1970 los dos alquilan su primer local propio, en Basquiños 87, enfrente de la capilla de Pastoriza, bajo el nombre de Emilio Moure González. El negocio era de ambos, pero el nombre era el de su marido. Aun así, Celia ha sido una mujer emprendedora desde que empezó a trabajar hasta que se retiró, a los 70 años. Mientras Emilio estaba en el obrador elaborando el pan, ella se encargaba de repartir en el furgón: «Antes había un rol na panadería moi marcado, os homes eran os que traballaban no forno e as mulleres eran as que vendían», apunta María Jesús Moure, hija de Celia.

Cuando su marido fallece, en 1992, Celia toma las riendas del negocio y crea una sociedad con sus hijas, que pasa a llamarse Moure Pan. Ocho años más tarde se jubila, pero hasta ese momento nunca había dejado el trabajo, ni siquiera para cuidar de sus hijas. María Jesús está segura de que le hubiera gustado disfrutar más de ellas pero «había que traballar, e se nos fixo unhas loitadoras a nós foi porque ela tamén o era».

Sus panaderías fueron cambiando de local e incluso de nombre, pero la esencia se mantuvo. Aún se conserva a día de hoy en Pan da Moa, en donde su hija María Jesús Moure, junto con su marido Manuel Moscoso, el hijo de ambos, Guillermo Moscoso, y su sobrino Emilio Carril, continúan el legado de Celia. Pan da Moa ha recibido reconocimientos que consideran su pan uno de los mejores del país. «Celia estaba moi orgullosa de nós, especialmente dos seus netos por dedicarse ao mesmo oficio ca ela», asegura María Jesús.

Celia Conde Rivadulla se ha ido, pero su huella permanecerá en la tradición de la familia y en las siguientes generaciones de panaderos.