Luto en la Fiscalía de Ourense por la muerte de Carlos Valenzuela

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

OBITUARIOS

Santi M. Amil

El carismático profesional, que llegó a ser fiscal jefe en la provincia, ha fallecido a los 71 años

17 sep 2021 . Actualizado a las 20:55 h.

La Fiscalía de Ourense está de luto. El equipo de fiscales y funcionarios que trabajan en la provincia ha perdido en la madrugada de este viernes a un miembro de su familia. El fiscal Carlos Valenzuela Cameáns nacido en Vigo en 1950, ha fallecido, dejando tras de sí una brillante carrera profesional de la que se despidió a principios del año 2020, justo antes del inicio de la pandemia. Querido por todos sus compañeros por su enorme carisma, Valenzuela deja un enorme vacío para quienes compartieron con él alguna experiencia personal o profesional. En sus cuarenta años de trayectoria laboral, que arrancó en Lugo en 1979, pudo presumir de haber trabajado con independencia, incluso en los tiempos en los que arreciaban las denuncias contra políticos en la capital ourensana, y se preocupó siempre de intentar hacer justicia para reparar, al menos en la medida de lo posible, el daño de las víctimas. «En mis cuarenta años de carrera nunca he tenido presiones de ningún tipo, he ejercido mi trabajo con libertad, y tampoco habría aceptado lo contrario», aseguraba en la última entrevista que concedió a los medios de comunicación, en enero del 2020. Entonces llevaba nueve meses como fiscal jefe en funciones, un trabajo que, reconocía, no le gustaba demasiado por la burocracia que entrañaba. A Don Carlos, como muchos le llamaban pese a que se mostraba siempre humilde y cercano en el trato con sus compañeros, le gustaba más la acción, y se mostraba implacable en la sala de vistas, cuando había que ejercer la acusación contra un sospechoso. Se encargó de llevar casos como el conocido asesinato de la estricnina, ocurrido en Castro de Escuadro (Maceda) en 2009. El culpable de haber acabado cruelmente con la vida de un vecino, tras tenderle una trampa para que bebiera de una botella envenenada, fue condenado a 17 años de prisión. «Me gustó que se hiciera justicia en aquel asunto porque la víctima murió con gran sufrimiento y el acusado le había causado mucho dolor y pánico a su familia», contaba sobre ese caso.

Pocas veces se han visto en Ourense homenajes tan multitudinarios como el que le rindieron al ahora fallecido sus compañeros del mundo de la justicia y amigos de otros muchos sectores el 17 de enero del 2020, días antes de jubilarse. En aquella comida quedó claro que además de un buen fiscal, Valenzuela era una buena persona. Ahora todos le echarán de menos.