Araño despide a su párroco, Manuel Fernández

El sacerdote falleció ayer a los 85 años


Nació y murió en Isorna, pero todo el mundo lo conocía como el cura de Araño, una parroquia a la que se dedicó durante más de tres décadas, y a la que luego sumó la de Santa María de Asados. Sin embargo, Rianxo no fue el primer destino de Manuel Fernández Iglesias después de ordenarse sacerdote, puesto que pasó más de 25 años atendiendo varias iglesias de la zona de A Estrada, principalmente la de Aguiones. De vuelta a su municipio natal, se instaló en la casa rectoral de Araño en compañía de su madre y su hermano.

Fue precisamente él quien impulsó la recuperación de este inmueble, así como de la iglesia de Santa Eulalia. «Era muy cuidadoso tanto en lo material, a él se debe la extraordinaria rehabilitación de la casa rectoral y de la iglesia, como en su preocupación por lo espiritual», recordaba su compañero Marcelino Sánchez.

La gente que lo conocía lo define como un hombre «bueno, piadoso y muy trabajador», enumera el párroco Francisco Pena, quien también apunta que siempre se preocupó por sus vecinos y que era una gran aficionado a la pesca. Sin embargo, en los últimos años había abandonado este entretenimiento porque sufrió varios problemas de salud, que también le obligaron a dejar de atender sus dos parroquias. Marcelino Sánchez y Francisco Pena oficiaron el acto religioso, antes de ser inhumado en su Isorna natal

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