Los callos están de luto

Fallece a los 88 años Ángel Aba Presedo,  el cocinero del mítico Gasógeno

Ángel Aba Presedo
Ángel Aba Presedo

A CORUÑA

En las últimas horas falleció en A Coruña a los 88 años Ángel Aba Presedo. Se trata de Ángel el del Gasógeno. El hombre que durante décadas preparó los callos más famosos del noroeste. Cada fin de semana su local de la calle Marcial del Adalid se llenaba de devotos. Era una peregrinación.

En el 2007 cerró el establecimiento pero todavía se mantiene vivo en la memoria de miles de coruñeses. Recuerdo cuando me contaba que el negocio inicial lo había abierto su padre en la calle Juan Flórez en 1942 y que el nombre fue bautizado así por la cantidad de camioneros que frecuentaban el local. A raíz del cierre definitivo hace doce años varios hosteleros intentaron perpetuar la receta y se la pidieron a Ángel, que, aunque al principio se mostraba reacio, finalmente la compartía. Muchos de las tapas de callos que hoy en día se sirven en A Coruña son descendientes de las del Gasógeno. De las que Ángel Aba convirtió en una leyenda. Hoy los callos están de luto.

La misa y posterior cremación tendrá lugar a la una y media de la tarde en el tanatorio Servisa. A la hora del aperitivo. 

A Coruña pierde la mejor tapa de callos

Cerró el Gasógeno, el clásico local de la calle Marcial del Adalid, tras más de 60 años. «Aún no me adapté a haber dejado las potas», dice Ángel, el mítico cocinero

Es una noticia que revolverá las tripas a los aficionados a los callos. El bar Gasógeno cerró para siempre y en el cristal hay un cartel que indica: «Se alquila». «La gente es muy cariñosa, me paran por la calle para decirme que echan de menos la tapa de los sábados», afirma emocionado Ángel Aba Presedo , el hombre que durante 32 años se encargó de preparar los mejores callos del noroeste en un bajo de la calle Marcial del Adalid. Este local tomó el relevo del primer Gasógeno que abrió el padre de Ángel en 1942 en Juan Flórez 26. «Entonces los preparaba mi madre y yo aprendí gracias a verla trabajar. Es gracioso, recuerdo que antes la gente pedía más callos que garbanzos y en los últimos tiempos era al revés», rememora. El cierre fue precipitado, en apenas dos días tuvo que entregar las llaves y apurar para poder llevarse algunas cosas porque el bajo en el que estaba alquilado cambió de dueños. «Aún no me adapté a haber dejado las potas. Llevo unas semanas libre, sin obligaciones, y cuesta», afirma con sinceridad. El secreto del éxito No tiene problemas en dar la receta para que los garbanzos salgan redondos. «Hay que hacer cantidades superiores a los 5 kilos, cuantos más mejor y siempre en potas grandes», apunta como primer secreto. «El día anterior me quedaba hasta las diez de la noche cociendo los callos, que tienen que ser buenos para que den buen sabor. A la mañana siguiente se echan los garbanzos que estuvieron en remojo y hay que dejarlos cocer al menos dos horas», relata con sabiduría. Una receta que forma parte de la historia de este local bautizado como Gasógeno por los camioneros que frecuentaban el negocio original. Ahí lo tienen, con una de las últimas tapas. Una pota se la regaló a un amigo y otras dos las guarda en un almacén. Son piezas de culto para los coruñeses amantes de los buenos callos. Jugadoras con clase «Resultó formidable y, aunque hizo bastante viento, lo importante es que no llovió», resalta la responsable de la tienda Loewe de la plaza de Mina, Elena Rivas , que organizó un gran campeonato de golf femenino. En primera categoría la vencedora fue Adriana González Sención , por delante de Luisa Fernández-Miranda Taboada. En segunda categoría se impuso María Victoria Peña Pesquera y María Teresa Sánchez Rodilla fue segunda. En la tercera categoría el premio fue para Eva Leis Rolón . Ahí tienen a las campeonas. Es uno de los grandes pintores gallegos de la historia y una persona extraordinaria. La Diputación presentó el libro que recoge la vida y la obra del maestro Urbano Lugrís Vadillo . Un destacado trabajo de cuyos textos se encargó el especialista en arte Pedro Vasco y que cuenta con reproducciones fotográficas de Vari Caramés . «Me gusta pintar y disfruto haciéndolo», comenta el genial artista. Pikolín inauguró ayer un nuevo almacén en Culleredo. Las instalaciones sustituyen al antiguo centro de Pocomaco y a otro que funcionaba en Vigo. La empresa pretende distribuir colchones a toda Galicia y parte de León desde el Centro Logístico. El alcalde, Julio Sacristán , y el presidente del Grupo Pikolín, Alfonso Soláns , acudieron al alcto.

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